Desde sus primeros años en la liga, quedó claro que Jayson Tatum no era solo un anotador talentoso. Había algo en su manera de moverse, de absorber contacto y de mantenerse fresco incluso en los minutos finales que lo diferenciaba de otros jóvenes. Su físico, estilizado pero fuerte, no era producto del azar. Detrás había un programa de trabajo que llevaba años construyéndose en silencio.Esa dedicación comenzó mucho antes de que se convirtiera en figura. Cuando era adolescente, entendió que para competir con los mejores no bastaba con tener habilidad. Necesitaba fuerza, resistencia, explosividad y control. Mientras otros confiaban únicamente en el talento natural, él decidió complementar su desarrollo con una disciplina física rigurosa. Ese compromiso sería la base de todo lo que vendría después.Ya como profesional, su rutina evolucionó hasta convertirse en una de las más estudiadas por entrenadores y preparadores físicos. Lo que más llama la atención no es la cantidad de peso que levanta, sino la precisión con la que ejecuta cada movimiento. El alero de los Boston Celtics entrena como si cada repetición definiera un partido. Los resultados son evidentes: es capaz de anotar, defender, correr y finalizar jugadas con una elegancia que solo se sostiene desde un cuerpo preparado para soportarlo todo.La pregunta que muchos se hacen es simple: ¿cómo entrena exactamente para mantenerse en ese nivel?La rutina de Tatum se sostiene sobre tres pilares principales.El primero es el trabajo de fuerza estructural, centrado en movimientos compuestos como sentadillas, peso muerto y variaciones de press. No busca transformarse en un gigante de gimnasio, sino fortalecer la cadena posterior y el core para absorber contacto sin perder estabilidad. La clave está en la técnica: repeticiones limpias, posturas controladas y cargas progresivas.El segundo pilar es el entrenamiento de movilidad y agilidad, que le permite moverse con fluidez pese a su tamaño. Realiza ejercicios de apertura de cadera, trabajo de tobillos y elongaciones dinámicas que aseguran que su juego no se vuelva rígido. Esta movilidad es la que le permite cambiar de dirección sin esfuerzo y atacar el aro con curvas imprevisibles.El tercer pilar es el trabajo de resistencia de alto rendimiento, con rutinas que combinan intervalos de velocidad, ejercicios de reacción y secuencias de cardio intenso. Su objetivo no es solo sostener un partido: es mantenerse dominante en el último cuarto, cuando otros empiezan a ceder. Su capacidad de mantenerse fresco y preciso en esos momentos es una de las virtudes más reconocidas por entrenadores rivales.Pero más allá de lo físico, hay un componente mental determinante. Tatum entrena con una actitud obsesiva por el detalle. Visualiza jugadas, analiza errores, repite movimientos hasta convertirlos en reflejos automáticos. Para él, el gimnasio no es solo un espacio de carga y sudor: es un laboratorio donde se construye la versión más completa de sí mismo.Esa combinación de fuerza, control, movilidad y enfoque moldeó a uno de los aleros más influyentes de su generación. Su físico no es exagerado ni intimidante a primera vista, pero está diseñado para competir en todos los niveles: anotar sobre defensores más altos, resistir contactos en el aire, correr en transición y defender múltiples posiciones.Cuando hoy se lo ve brillar en la NBA, es fácil olvidar que detrás de esa elegancia hay horas de trabajo invisible. Por eso su evolución no sorprende a quienes conocen su ética: sabían que estaba construyendo algo grande, paso a paso, sesión tras sesión.

Esculpido para la NBA: los secretos del entrenamiento de fuerza y resistencia que sigue Jayson Tatum | FM Avenida
Comparte este artículo
No hay comentarios

