Es como una carta de amor de un fan incondicional. Y un fan no suele ser objetivo, sino pasional. Richard Linklater, el cineasta al que medio mundo ama, idolatra y admira, el hombre detrás de la trilogía de Antes del amanecer / Atardecer / La medianoche y School of Rock reimagina en Nouvelle Vague cómo fue el rodaje y todo lo que estuvo alrededor de Sin aliento, la película de Jean-Luc Godard.De estar vivo, seguramente Godard si se encontrara con Linklater lo abofetearía. Y el estadounidense también seguramente sonreiría complacido.Porque Godard reinventó la narrativa, el lenguaje cinematográfico con su opera prima À bout de souffle, protagonizado por Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg, como dos amantes en París. Linklater rodó Nouvelle Vague (el término con que se acuñó a esa nueva ola francesa de filmar) en su mayoría en la capital francesa, y en blanco y negro, como el por entonces crítico de cine de Cahiers du Cinema filmó su película.Pero más que seguir en detenimiento las obsesiones -y los desplantes- del realizador, que no era que filmaba sin guion, sino que lo que escribía a la noche o a la mañana , lo rodaba a la tarde, Linklater se aboca a mostrar las relaciones entre sus personajes.Y lo hace no de manera disruptiva.De ahí que Godard lo cachetearía un buen rato.La película tiene créditos en francés, y es tal la devoción del Linklater que cada 18 minutos, más o menos, se ven las marquitas en la esquina superior derecha de la “película”, ésas que cuando los filmes eran precisamente películas le avisaban al proyectorista que debía cambiar el rollo y cambiar de proyector.Además de Godard (el realizador novato es interpretado por un actor que también debuta en el cine como intérprete, Guillaume Marbeck), Belmondo (Aubry Dullin) y Seberg (Zoey Deutch, que hace años dejó de ser una promesa) aparecen, cómo no, compañeros de Godard en Cahiers, como François Truffaut, que escribió el guion del filme, como también Claude Chabrol, Jacques Rivette y Raoul Coutard, el director de fotografía que siguió palmo a palmo a Godard. Todos pasan por la pantalla con su nombre en pantalla, y alguna frase rimbombante para demostrar la importancia que supieron detentar.La trama de la película no solo parece ser lo menos importante. Lo es. Tanto la de Sin aliento (un tipo dispara a un policía, y se consigue una novia estadounidense y se da a la fuga) como la de Nouvelle Vague. Quizá destinada a un nicho de cinéfilos, lo mejor es sentarse en la butaca, relajarse y disfrutar.No importa si el espectador no vio Sin aliento, o si ni siquiera sabe quién fue el director de Vivir su vida, Pierrot, el loco o Alphaville. Bastan unas pinceladas para ver su carácter, como la envidia por el éxito de Los 400 golpes de Truffaut en Cannes, o esos caprichos de divo en pleno rodaje, con sus retrasos para que la “auténtica” inspiración se produzca, para que la película produzca la empatía del espectador con Godard.Probablemente Nouvelle Vague no sea la gran película que muchos esperaban (esperábamos) ver, pero es la visión, la interpretación, las ganas y el gusto de un cineasta impar sobre otro parecido, por lo único, pero diferente.Comedia dramática. Francia/ Estados Unidos, 2025. 106’, ATP L. De: Richard Linklater. Con: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Adrien Rouyard. Salas: Cinemark Palermo, Lorca, Atlas Patio Bullrich, Cinépolis Recoleta, Houssay y Pilar, Showcase Belgrano, Norcenter y Haedo.

Nouvelle Vague, la película por la que Godard abofetearía al director Richard Linklater | FM Avenida
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