El inicio de 2026 vuelve a poner en escena a uno de los fenómenos astrológicos más comentados -y también más malinterpretados- del calendario: Mercurio retrógrado. Según explica el astrólogo Álvaro Norambuena a Clarín, no se trata de un período “negativo”, sino de un tiempo simbólico que “no favorece el avance lineal, sino la revisión, la corrección y la relectura de lo ya iniciado”.Sin embargo, advierte que no todos los Mercurios retrógrados se viven igual: el signo y el elemento en el que ocurre el retroceso modifican profundamente su tono y su enseñanza. En ese sentido, la diferencia entre lo que ocurrió en 2025 y lo que trae este año es clave.Norambuena señala que los Mercurios retrógrados de 2025 estuvieron dominados por el elemento Fuego, mientras que los de 2026 se darán íntegramente en signos de Agua, lo que marca “un giro colectivo hacia la interioridad”.“La diferencia entre los Mercurios retrógrados en signos de Fuego durante 2025 y los Mercurios retrógrados en signos de Agua durante 2026 es especialmente ilustrativa, porque contrapone dos modos radicalmente distintos de procesar la experiencia: la acción versus la emoción, la afirmación externa versus la digestión interna”, explica.Durante 2025, Mercurio retrogradó tres veces, mayormente en signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario). Según el astrólogo, ese tránsito puso el foco en la palabra, el impulso y la identidad.“Cuando Mercurio retrograda en este terreno, el conflicto no suele ser silencioso ni sutil: se manifestó en la palabra dicha demasiado rápido, en decisiones tomadas sin reflexión suficiente, en discusiones donde el ego se adelanta al entendimiento”, detalla.En ese contexto, aclara que los errores más frecuentes no vinieron de la confusión, sino de “la excesiva seguridad”: promesas apresuradas, discusiones innecesarias y una fuerte identificación con las propias ideas.El escenario cambia de manera notoria en 2026. Este año, los tres Mercurios retrógrados se producen en signos de Agua:De acuerdo con el experto (@astroenergia), en estos períodos la mente deja de operar de forma lineal y se vuelve más intuitiva y asociativa. “No se trata de hablar demasiado rápido, sino de sentir sin claridad, de interpretar mensajes desde la subjetividad, de cargar las palabras con memorias, expectativas o heridas previas”, explica.Norambuena detalla que cada retrogradación tendrá un matiz distinto. En Piscis, puede “disolver certezas mentales y confrontar ilusiones o autoengaños”; en Cáncer, la mente vuelve al pasado, la familia y los temas de pertenencia; mientras que en Escorpio, Mercurio retrógrado desciende a “territorios más densos: secretos, verdades incómodas y silencios cargados de poder”.“No es un Mercurio ruidoso; es un Mercurio profundo, silencioso y a veces confuso”, señala. Y asegura que, a diferencia del Fuego, el Agua obliga a reconocer emociones no dichas y reinterpretar conversaciones pasadas.“En términos colectivos, 2025 invitó a revisar cómo actuamos y cómo nos afirmamos, mientras que 2026 obliga a revisar cómo sentimos, recordamos y procesamos lo vivido”, concluye Norambuena.Asesoró Álvaro Norambuena, astrólogo, profesor y autor de “No culpes a Mercurio retrógrado” (Grijalbo) y “Tu mapa astral” (Planeta). En Instagram @astroenergia.

Mercurio retrógrado en 2026: por qué es el año del Agua y qué cambia en el plano emocional | FM Avenida
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