El sector porcino cerró un 2025 de crecimiento, tanto en la producción de carne como en el consumo de la misma. No obstante, el buen presente de esos índices no evita que los productores atraviesen “un escenario cada vez más desafiante” que afecta la competitividad de la cadena.“La cadena porcina argentina atraviesa un escenario cada vez más desafiante, en el que los problemas estructurales y las definiciones pendientes comienzan a debilitar a los distintos eslabones”, aseguró en un comunicado la Federación Porcina Argentina (FPA).Según marcó la entidad, a lo largo de los últimos dos años “el sector convivió con un aumento sostenido de los costos productivos, una macroeconomía que no termina de estabilizarse y niveles récord de importaciones”.En este sentido, el director ejecutivo de la FPA, Agustín Seijas, sostuvo que el sector está “frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados”.“Si comparamos el precio del cerdo en pie en la primera semana de enero 2026 con el que tenía en el mismo período del 2025, aumentó sólo un 12%, mientras que la inflación fue del 31,5%. Por otro lado, a nivel costos, el maíz en ese período aumentó 40%, la soja el 70% y el dólar 40%”, explicó Seijas.También apuntó al destacado crecimiento que se dio de las importaciones durante 2025, mayormente proveniente de Brasil, las cuales se ubicaron en torno a las 50.000 toneladas, el volumen más alto de, por lo menos, la última década, según cálculos de la JLU Consultora.Seijas detalló que esta situación afecta al precio pagado al productor, poniéndole un techo al mismo, lo cual “impactó directamente en la rentabilidad y volvió a poner en evidencia una de las principales debilidades de la cadena: la dificultad para integrar plenamente la media res y valorizar subproductos”.Y es en este último punto que el dirigente de la entidad puso especial énfasis, entendiendo que podría significar una solución para los problemas que enfrenta la actividad, sobre todo, si se logra la apertura del mercado chino para la exportación de subproductos que no se consumen en Argentina, que ya hace dos años que espera por la firma del protocolo sanitario entre ambos países, a pesar de que el mismo ya fue acordado.“La real importancia de exportar patitas, cabezas y menudencias es poder darle valor al 100% del animal, tal como lo hace Brasil. Esto les da mayor competitividad a la hora de exportar diferentes cortes a distintos países. En Argentina, por costumbre los subproductos prácticamente no tienen demanda, con lo cual su valor es muy bajo; mientras que en mercados como el asiático, son muy valorados”, puntualizó Seijas.Es por eso que considera “sumamente importante la firma de este protocolo” para “transformar lo que hoy es descarte en divisas, darle valor al animal en su totalidad y así poder fortalecer toda la cadena”.Por otro lado, la entidad pidió “la corrección de las distorsiones normativas respecto al uso de ractopamina” a partir de la derogación de una resolución de 2011 que lo permite y una corrección en los plazos de entrada en vigencia del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Enfermedad de Aujeszky.“El inicio del año nos encuentra con mucha preocupación por los desafíos pendientes y por la falta de decisiones que permitan transformar a la producción en un proyecto de largo plazo. Creemos que es indispensable que el Estado esté del lado de la producción: no para subsidiarla, sino para acompañarla con previsibilidad, marcos regulatorios modernos y políticas públicas que promuevan la inversión”, concluyó Seijas.

“La competitividad está en riesgo”: la cadena porcina alertó sobre “problemas estructurales” que afectan a la producción y pide por la apertura de un mercado clave | FM Avenida
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