Suele suceder que, cuando actores que provienen del teatro, como Paul Mescal y Jessie Buckley, interpretan personajes shakespearianos -en este caso al mismísimo William Shakespeare y su esposa-, mucho del clima que supo crear El Bardo se apodere de lo que se ve en la pantalla del cine.Y no hablamos solamente de las actuaciones. Algo que en Hamnet, la película candidata a 8 Oscars, entre ellos, precisamente mejor película, dirección y actriz protagónica, es ciertamente fundamental. No. Es algo climática o que logró Chloé Zhao, la realizadora de otra obra hipnótica como fue Nomadland, por la que ganó el Oscar a la mejor dirección y mejor filme.Así como en la recientemente estrenada Sirāt hay un hecho que revuelve el estómago del espectador, una desgracia inaudita, en Hamnet la muerte del hijo de William Shakespeare y su mujer mueve el sentimiento con armas leales. Ver el dolor que transmite Jessie Buckley (si alguien duda que la actriz irlandesa no va a llevarse el Oscar el domingo 15 de marzo, avise). La irlandesa vista en la miniserie Chernobyl, además, tiene una presencia en la pantalla desde que aparece hasta que el filme termina, pero es en esos 15, 20 minutos finales donde se apodera de toda la atención del espectador, lo magnetiza y es imposible sacarle los ojos de encima.La muerte, prematura, de Hamnet (Jacobe Jupi) a los 11 años, influyó de manera rotunda en la obra de su padre, que escribió Hamlet como una suerte de catarsis personal. Interpretado por Paul Mescal, que tanto puede ser el padre de Aftersun como Lucius en Gladiador II o encarnar a Paul McCartney, como lo veremos, quizá, dentro de dos años, Shakespeare no luce esquizofrénico, pero sí perturbado.Y tanto él como Buckley se encargan de estrujarnos el corazón con una delicadeza que al más desprevenido le va a arrancar más de una lágrima.También Hamnet, la película, es una obra que con poesía se aprovecha el lenguaje del cine para hablar de muchas cosas, como el arte, y su creación, o el impacto que tiene en nosotros, el público. Y también, y no menos trascendental, de las relaciones familiares.Porque Shakespeare no es el protagonista principal, ya que tanto el libro original como la película que lo adapta prefieren centrarse en su esposa. Aquí se la conoce como Agnes, como también se la conocía a Anne Hathaway, su nombre real. Imagínense la confusión en la que más de uno caería pensando en la coprotagonista de El diablo viste a la moda.Marginada dentro de su propia familia, en cuanto su tutor Shakespeare la mira, la química entre ellos dos, los personajes, pero también entre los actores, se expande. Nada será igual, y pocas veces se ha visto una pareja como la que componen Buckley y Mescal.Steven Spielberg, como productor, le ha permitido a Chloé Zhao hacer lo que quisiera. Está claro que la realizadora nacida en China se siente mucho, muchísimo más cómoda con personajes como éstos, o el de Fern, que componía Frances McDormand en Nomadland, que el de Eternals de Marvel, la película que filmó entre una y otra.Drama. Reino Unido / Estados Unidos, 2025. 126’, SAM 13 R. De: Chloé Zhao. Con: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Jacobi Jupe. Salas: Cinemark Palermo, Hoyts Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Pilar y Rosario, Showcase Belgrano, Norcenter, Haedo y Quilmes.

Oscar 2026: Por qué en Hamnet Jessie Buckley y Paul Mescal estrujan el corazón del espectador | FM Avenida
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