La gastronomía de Mendoza es parte esencial de la experiencia de viaje. Marcada por el clima de montaña, la tradición cuyana y la fuerte identidad con el vino, la cocina local combina sabores intensos, recetas heredadas y productos regionales que se disfrutan tanto en bodegas como en restaurantes y casas de campo.En verano, estos platos se vuelven aliados ideales para acompañar días de turismo, viñedos y vistas montañosas.Uno de las comidas imperdibles de Mendoza es el tomaticán, un plato típico que suele encontrarse en restaurantes regionales y cartas de bodegas, especialmente en zonas rurales o de montaña. Simple y sabroso, es una de las opciones más buscadas por quienes quieren probar recetas bien locales.El chivo, especialmente cocido al horno de barro, es otro clásico mendocino. Se sirve tanto en restaurantes de campo como en festivales y parrillas tradicionales del interior provincial. Su cocción lenta y su sabor intenso lo convierten en uno de los platos estrella para quienes recorren rutas gastronómicas o hacen escapadas por el Valle de Uco y alrededores.Las empanadas mendocinas son una parada obligatoria. Se consiguen en casas de comida regional, mercados y restaurantes históricos, con su sello característico: carne cortada a cuchillo, ajo y cocción al horno de barro. Son ideales para acompañar con una buena copa de vino.Otro plato muy presente en las cartas tradicionales de Mendoza es la carne a la olla, una opción contundente que aparece en bodegones y restaurantes familiares, preparada con verduras y vino tinto local. Es una de las recetas que mejor representan la cocina de montaña.Durante la temporada de vendimia y el verano, la humita en chala gana protagonismo en ferias gastronómicas y restaurantes regionales. También aparecen platos con trucha, especialmente en zonas cercanas a ríos y embalses, rellena o a la parrilla.Entre otras de las propuestas más simples y populares aparece el sándwich barroluco, una combinación de carne, queso y tomate que se volvió un clásico local. A esto se suman productos regionales como aceitunas, aceite de oliva, frutos secos y duraznos, que suelen integrarse tanto en platos salados como en postres.En Mendoza, la comida se entiende siempre junto al vino. El Malbec, emblema de la provincia, acompaña la mayoría de los platos, aunque también se destacan otras variedades que se ofrecen en bodegas abiertas al turismo. Muchas de ellas proponen experiencias completas que incluyen visitas guiadas, degustaciones y menús especialmente diseñados para resaltar el sabor de los productos locales.Ya sea en restaurantes tradicionales, bodegas de alta gama o parrillas barriales, la gastronomía mendocina ofrece una experiencia auténtica que convierte a la provincia en un destino ideal para una escapada de verano donde comer bien es parte del viaje.

Platos típicos de Mendoza para una escapada de verano | FM Avenida
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