Frente a las exigencias de los mercados internacionales y de la sociedad en su conjunto respecto al uso de fitosanitarios, la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de la Provincia de Buenos Aires (AIANBA), planteó una posición pública, junto a otras representaciones del sector productivo agropecuario de la zona con eje en Pergamino. Destacan la “integración de tecnología, buenas prácticas y marcos regulatorios como la fórmula para garantizar alimentos seguros y un ambiente protegido”, en un comunicado que acompañan la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Pergamino, Coninagro, Sociedad Rural de Pergamino (Carbap-CRA), la Federación Argentina de Ingeniería Agronómica (FADIA), La Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA), la Sociedad de Cerealistas (Acopiadores), entre otras entidades y personalidades, como la abogada especializada en Derecho Ambiental, Analía Balbani.Entienden que “en un contexto donde la demanda global de alimentos de calidad y con trazabilidad es creciente, Argentina se posiciona como un actor clave en el suministro de estos productos. Para alcanzar los estándares de volumen y excelencia requeridos, el sistema productivo nacional se apoya en una gestión técnica integral que combina el uso de productos fitosanitarios dentro de un esquema de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA)”. Este enfoque “asegura que la actividad se desarrolle de manera profesional, mediante el uso de recetas agronómicas firmadas por Ingenieros agrónomos matriculados, uso de equipos aptos y aplicaciones realizadas bajo condiciones ambientales adecuadas”.Ponderan que “este conjunto de conocimientos, procesos y tecnologías constituye una herramienta fundamental para potenciar la productividad y, al mismo tiempo, mantener e incluso mejorar el ambiente productivo”. A este esquema se integran “la capacitación del personal y el control de los organismos gubernamentales, conformando un sistema robusto que garantiza el cumplimiento de la ley vigente y la seguridad en cada etapa del proceso”.La visión del sector promueve “un equilibrio necesario entre la capacidad de producir alimentos de alta calidad y un compromiso firme con la sostenibilidad. El uso responsable y regulado de las herramientas fitosanitarias dentro del sistema agrícola permite que la eficiencia técnica confluya con altos estándares de seguridad, minimizando riesgos para la salud de las personas y priorizando el cuidado del medio ambiente”.Y concluyen que “como bien expresa el legado de José Hernández en el Martín Fierro, “No es para mal de ninguno sino para el bien de todos”. Esta premisa sintetiza el espíritu de un campo que apuesta por la profesionalización y la ética productiva como base del bienestar común y el crecimiento del país”.

Entidades del campo asumen un compromiso del buen uso de fitosanitarios | FM Avenida
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