¿Puede el sexo sostener una mala relación? ¿Qué pasa cuando empieza a ocupar un rol central en la pareja y es lo único que funciona? Durante mucho tiempo se instaló la idea de que una vida sexual intensa puede compensar otros problemas del vínculo. Sin embargo, desde la experiencia clínica, esta creencia suele ocultar conflictos más profundos.Para la médica sexóloga Mónica Aranda (@tusexologaclinica), el deseo no reemplaza aquello que no está resuelto. “Puede hacerlo por un tiempo, pero no puede reemplazar lo que falta. El buen sexo te conecta, te acerca, baja las tensiones y te da esa sensación de ‘entre nosotros está todo bien’, aunque afuera haya cosas que no van”, explica a Clarín.Según la especialista, el problema aparece “cuando el sexo empieza a cumplir funciones que no le corresponden: calmar discusiones, evitar charlas incómodas o compensar vacíos emocionales”.En el consultorio, esta dinámica se repite con frecuencia. “Se ve mucho: parejas que se desean, pero no se escuchan, no se eligen en el día a día o no saben hacia dónde van juntas”, señala. Y agrega: “El deseo puede mantener una relación viva durante meses o incluso años, pero si los otros planos no se trabajan, el desgaste llega igual. El sexo no es la base de la pareja: es más bien un termómetro de cómo está el vínculo”.“Cuando el sexo es lo único que funciona, suele convertirse en un refugio, pero también en una carga”, explica Aranda. En estos casos, la conexión queda concentrada en un solo espacio y eso genera tensión, ya que cualquier dificultad sexual se vive como una amenaza total. A largo plazo, este esquema suele romperse. “No suele ser sostenible. El deseo cambia, la rutina pesa, las etapas de la vida modifican la energía sexual”, detalla. Y añade: “Si no hay otros canales de intimidad -conversación, complicidad cotidiana, acuerdos- la relación queda muy frágil, muy inestable”.El buen sexo también puede funcionar como un amortiguador momentáneo. “Funciona como parche cuando hay conflictos que todavía no se quieren o no se pueden mirar: decisiones postergadas, diferencias de valores, miedos a la separación”, explica Aranda. En esos casos, “el buen sexo amortigua el malestar y permite seguir, al menos por un tiempo”.Sin embargo, la sexóloga advierte que “se vuelve un obstáculo cuando la intensidad sexual se usa para no pensar”. Y describe una frase muy repetida en consulta: “‘Tenemos problemas, pero el sexo es increíble’. Repetida muchas veces, suele ser una forma de negación”.Según la experta, “el riesgo es que el cuerpo sostenga algo que emocionalmente ya no cierra, y eso genera confusión, culpa y mucha ambivalencia”.Por último, Aranda identifica distintas señales que suelen aparecer en parejas que confunden química sexual con compatibilidad emocional:”La química sexual es real y valiosa, pero no garantiza compatibilidad emocional. Muchas veces el trabajo terapéutico consiste en ayudar a diferenciar deseo de proyecto, y atracción de vínculo”, cierra la sexóloga.

¿El buen sexo sostiene una mala relación? | FM Avenida
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