El jueves pasado, La Opinión halló en la vía pública la camioneta Chevrolet cuyo intercambio por una moto Honda Twister fue denunciado en la Justicia y forma parte de una causa penal por estafa que involucra a un empleado municipal.
Franco Esteban, dueño de la camioneta y estafado por una persona identificada como Nicolás Vargas, que se hizo pasar por “Tomás Gómez, de El Paraíso” y le entregó documentación falsa de la moto, habló este sábado tras el hallazgo y posterior secuestro de la camioneta.
El vehículo está en el destacamento policial de Gobernador Castro, donde la policía lo llevo luego de que los datos aportados por La Opinión permitieran establecer que la camioneta había sido llevada de tiro desde Cabrera al 1000 hacia Vuelta de Obligado por una Nissan roja.
Franco contó que en Zárate había vivido una situación similar a la que reveló La Opinión: la camioneta estaba en un lugar, pero la policía demoraba para llegar a constatar que se trataba de la que tenía orden de secuestro.
“Llamamos durante 35 minutos a la comisaría de Zárate y nunca llegaron. Estaba la persona entregando la carpeta de la camioneta para ser transferida“, contó.
“Uno no encuentra explicación de por qué tardan tanto en hacer lo que tienen que hacer”, se quejó Franco, que espera ahora que la Justicia ordene el traslado del vehículo hacia Zárate para que se lo restituyan.
“Es una experiencia increíble lo que pasamos con este hecho”, dijo Franco.
“Nos dirigimos a la Fiscalía de Zárate, pero como no tienen notificación formal de la de San Pedro no pueden tomar actuaciones de ningún tipo, tienen que esperar a ser notificados para que hagan el traslado”, explicó.
Franco aseguró que si esa notificación no llega el lunes, se presentará personalmente para hacer los trámites que correspondan. “Como hicimos todo este tiempo, que anduvimos detrás de todo“, señaló.
Es que él y su esposa fueron los que se ocuparon de todo. Al iniciar el trámite para transferir la moto, detectaron que la documentación era falsa y que tenía la numeración adulterada. Allí empezaron una investigación propia.
Su tarea, paralela a la oficial, permitió establecer que quien los había estafado no era un tal Tomás Gómez, de El Paraíso, sino en realidad Nicolás Vargas, empleado municipal del área de Servicios Sanitarios de San Pedro.
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