El sampedrino capitán de fragata Bernardo Spago asumió en febrero último la jefatura de la Base Antártica Conjunta Orcadas, durante una ceremonia realizada en el primer asentamiento argentino en el continente blanco.AdsLa puesta en funciones estuvo a cargo del comandante del Componente Naval del Comando Conjunto Antártico, capitán de navío Enrique Marcelo Ballerini. Tras prestar el juramento de rigor, Spago quedó al frente de la histórica base ubicada en la isla Laurie, a unos 800 kilómetros de la Base Marambio, donde se desarrollan tareas científicas, logísticas y operativas.Durante la ceremonia también se encontraba el rompehielos ARA “Almirante Irízar”, que en el marco de la Campaña Antártica de Verano realizó maniobras de aprovisionamiento de víveres, carga general, material técnico y combustible, además del repliegue del personal saliente y el retiro de residuos clasificados conforme a los protocolos ambientales vigentes.AdsJunto al cambio de la jefatura de la Base Orcadas se produce el abastecimiento para todo el año (Foto: Gaceta Marinera).No es la primera vez que el marino sampedrino llega a la Antártida. Fue tripulante del propio Irízar y protagonizó uno de los momentos más dramáticos en la historia reciente del buque. El 10 de abril de 2007, mientras regresaba de la campaña antártica a unas 140 millas náuticas de Puerto Madryn, el rompehielos sufrió un grave incendio en la sala de generadores. El siniestro obligó a evacuar a sus 241 tripulantes, todos rescatados, aunque el barco permaneció fuera de servicio durante diez años.Ads“Mi primera vez en Orcadas fue en 2004, cuando se cumplieron 100 años de la base. En ese momento todavía había una cabina telefónica para comunicarse con las familias. Hoy, gracias a la tecnología, estamos conectados en todo momento”, recordó Spago en una entrevista en el canal América.La Base Orcadas celebra este año 122 años de ocupación ininterrumpida desde que fue cedida a la Argentina en 1904. El acceso es exclusivamente por mar a través del rompehielos Almirante Irízar, y el personal permanece allí un mínimo de diez meses.Actualmente Spago está a cargo de una dotación de 21 personas, integrada por militares, meteorólogos y guardaparques. El lugar también alberga el museo “Casa Moneta”, que conserva la estructura original de la primera vivienda prefabricada de madera levantada en 1905.La vida cotidiana en la base exige una estricta organización. “Nos levantamos a las 7.00 para planificar las tareas en un terreno donde, durante el invierno, la sensación térmica puede descender hasta los 45 grados bajo cero”, explicó.La alimentación se basa principalmente en conservas, arroz y fideos, ya que no existe la posibilidad de cultivar productos frescos. Además, el personal debe someterse antes de viajar a una apendicectomía profiláctica, como medida preventiva ante la imposibilidad de realizar intervenciones complejas en el lugar.AdsEl cambio respecto de la vida cotidiana es radical: en invierno el sol apenas aparece durante dos horas al día. En ese contexto extremo, la vocación de servicio y el sentimiento de ejercer la soberanía argentina en la Antártida son el principal incentivo de quienes integran la dotación.Puede interesarte

Bernardo Spago, un sampedrino al frente de la histórica Base Antártica Orcadas | FM Avenida
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