Decir “el campo no para”, no aplica solamente al constante aporte productivo y económico. Más terrenal es la alusión al incesante trabajo rural que implica acciones, planificadas y ejecutadas, mucho antes de lo que se ve a simple vista.En ese sentido, ahora está en el centro de la escena la cosecha récord de granos, que con las últimas lluvias recibió un empuje más, en el final de una campaña que recibió agua casi en modo ideal, en general, porque las precipitaciones llegan espaciadas y heterogéneas.Las recientes precipitaciones permitieron recomponer perfiles y mejorar la condición de los lotes en soja, maíz y girasol, especialmente en planteos tardíos y de segunda, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdC). La entidad proyecta 48,5 millones de toneladas de soja, 57 millones de maíz y 6,2 millones de girasol. La Secretaría de Agricultura del gobierno nacional subió la apuesta hasta 64 millones de toneladas de maíz (dos M/tn más que la Bolsa de Comercio de Rosario).Pero los actores de la pujante e innovadora cadena agroindustrial argentina ya están mirando más allá de la cosecha. Expoagro fue un reflejo elocuente de las inquietudes, desde las millonarias solicitudes de créditos para reinvertir en maquinaria, insumos o bienes y servicios para la agricultura y la ganadería.En ese contexto, entre los temas de debate en conferencias y encuentros informales de la feria se destacó la discusión sobre la normativa sobre semillas, en función del acuerdo con Estados Unidos que contempla un reconocimiento de la propiedad intelectual que cambiaría la regulación sobre uso y comercio de semillas en la Argentina.El secretario de Desregulación y Transformación del Estado, Alejandro Cacace, puso el foco en el impacto sobre la productividad agrícola argentina, especialmente en soja, cultivo cuyo rinde promedio en Argentina se mantuvo prácticamente estancado, durante 20 años, en 2,7 toneladas por hectárea, mientras que en Brasil pasó de 2,8 a 3,4 toneladas.El funcionario consideró que esa brecha se explica por la menor incorporación de genética y desarrollo varietal en el país y puntualizó que en 2023 Brasil contabilizó 337 nuevas variedades de semillas, frente a solo 32 en la Argentina.Mientras, el rinde argentino de maíz creció 54% en el mismo período, impulsado por el uso de semillas híbridas, que obligan a adquirir semilla nueva en cada campaña y permiten que el obtentor capture automáticamente el valor de la innovación, como no es el caso de las semillas autógamas como la soja.En ese sentido, Juan Farinati, CEO regional de Bayer (compañía líder que años atrás se retiró del mercado de semillas de soja en la Argentina por estas cuestiones) destacó, en una entrevista realizada en Expoagro, la importancia del respeto a la propiedad intelectual. “Para que haya compañías que quieran invertir tiene que haber normativas con estándares internacionales… Como país competimos por tecnología con otros países. Porque las compañías dicen voy a invertir más en un país o en otro. En relación con los acuerdos internacionales sobre patentes y propiedad intelectual, Farinati explicó los beneficios que podrían traer a la Argentina: “Esto tiene que ser algo que sea positivo para la Argentina… Para que Argentina produzca más tiene que haber más tecnología, más compañías incluyendo tecnología, que esa tecnología pueda ser accesible a los clientes, que los clientes puedan elegir y la puedan pagar… Argentina está retrasada en todos los cultivos autógamos, en su desarrollo tecnológico… Tenemos que entender que esto es mucho más que soja, y por eso tiene un impacto federal en economías regionales”.El CEO de Bayer también subrayó la importancia de un marco regulatorio moderno y confiable para atraer inversión: “El mensaje del Gobierno es que van a trabajar sobre normativas modernas para asegurar que haya la mayor cantidad de inversión posible en el país… Argentina es un mercado muy importante, como para que no haya estándares de propiedad intelectual internacionales”.Lo último que sucedió al respecto fue una reunión en la Bolsa de Comercio de Rosario con la participación de la Mesa de Enlace y representantes de otras entidades, en forma presencial o remota. Se buscó generar un espacio de diálogo amplio e inclusivo, para acercarse a posiciones de consenso con una mirada integral que contemple tanto la innovación tecnológica como la realidad de los productores.

El campo es cíclico y ya pone foco en lo que viene | FM Avenida
Comparte este artículo
No hay comentarios

