Diversos especialistas en desarrollo infantil coinciden en que la crianza no se basa en la perfección, sino en el aprendizaje que surge dentro del vínculo familiar. Las experiencias cotidianas entre padres e hijos suelen convertirse en momentos clave para transmitir valores emocionales y sociales.En ese proceso, los niños observan y replican conductas. Por ese motivo, las investigaciones en psicología señalan que la forma en que los adultos reaccionan ante los errores tiene un impacto profundo en la formación emocional de los más pequeños.Estudios sobre crianza y apego destacan que reconocer fallas y repararlas fortalece la confianza dentro de la familia. Este tipo de interacciones también enseña habilidades para gestionar conflictos en el futuro.A partir de estos hallazgos, especialistas en psicología infantil identificaron cuál es el momento más importante en el que los hijos realmente aprenden de sus padres.Psicóloga de la Ivy League: el momento número uno en el que los niños “aprenden más” de sus padres es la “estrategia de relación definitiva”La psicóloga infantil Becky Kennedy, formada en instituciones académicas de la Ivy League y especializada en crianza, sostiene que uno de los aprendizajes más importantes para los niños ocurre cuando los padres reconocen sus errores y buscan reparar el vínculo. Según explicó en una conversación con el comediante Trevor Noah, este momento representa una oportunidad fundamental para el desarrollo emocional.De acuerdo con la especialista, el aprendizaje más profundo no surge en situaciones perfectas, sino cuando se produce un conflicto y luego se intenta resolver. En ese contexto, afirmó: “Aprendemos más en nuestras relaciones cuando las personas asumen la responsabilidad de su comportamiento y se reconcilian”. Esta dinámica, explicó, funciona como un modelo de relación saludable que los niños pueden aplicar a lo largo de su vida.La experta describe este proceso como la “estrategia de relación definitiva”. En términos de crianza, implica mostrar que cometer errores es parte natural de la vida y que lo realmente importante es cómo se actúa después. Cuando un adulto reconoce una reacción exagerada o un momento de enojo, no solo repara la relación, sino que también enseña habilidades emocionales clave.Otros especialistas en desarrollo infantil respaldan esta idea. Investigaciones sobre psicología evolutiva indican que los niños aprenden resiliencia cuando observan a los adultos disculparse y continuar adelante. Este proceso reduce la presión del perfeccionismo y ayuda a construir autoestima.En este sentido, la psicóloga del desarrollo Aliza Pressman sostiene que permitir que los hijos vean los errores de los padres puede ser positivo para su crecimiento emocional. Según explicó en entrevistas sobre crianza, cuando los niños comprenden que equivocarse no significa dejar de ser valioso, se reduce el riesgo de ansiedad o inseguridad en el futuro.Kennedy también subraya que los padres no necesitan ser modelos perfectos. De hecho, reconoce que en la vida cotidiana existen momentos de frustración o discusiones. Lo importante, afirma, es no ignorar esas situaciones. En sus palabras: “Todos los padres pasan por eso”. Lo fundamental es reparar el vínculo después del conflicto.La especialista advierte que cuando un niño se asusta o se siente confundido por la reacción de un adulto, puede experimentar emociones intensas y contradictorias. Por eso, recomienda una respuesta clara que ayude a restablecer la seguridad emocional. Un ejemplo de reparación puede incluir una disculpa directa acompañada de una explicación sencilla.Entre las frases que propone utilizar en esos casos se encuentra una que considera especialmente importante: “Siento haber gritado. Nunca es tu culpa cuando grito. Estoy tratando de mantener la calma”. Este tipo de mensajes, según explica, transmite responsabilidad adulta y refuerza el vínculo afectivo.Sin embargo, la disculpa es solo el primer paso. Los especialistas señalan que también es necesario un trabajo personal para identificar los factores que generan estrés o frustración. Tomar pausas, reconocer emociones y buscar estrategias para regularlas son herramientas clave dentro de la crianza.En definitiva, las investigaciones sobre relaciones familiares coinciden en que los momentos de reparación después de un conflicto pueden convertirse en las lecciones más significativas para los hijos. Más que la perfección, lo que realmente deja huella es la capacidad de reconocer errores, asumir responsabilidades y reconstruir el vínculo.

Psicóloga formada en la Ivy League: el momento número uno en el que los niños “aprenden más” de sus padres es la “estrategia de relación definitiva” | FM Avenida
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