En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico-militar en la Argentina, el exsecretario de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), Daniel Salvador, reflexionó sobre el proceso de juzgamiento a las Juntas y los desafíos actuales del sistema democrático. En declaraciones al programa “Equipo de Radio”, quien fuera también vicegobernador bonaerense recordó el clima de “incertidumbre” y las “fuertes presiones” que rodearon la labor del organismo creado por el expresidente Raúl Alfonsín en diciembre de 1983.
Salvador rememoró el complejo escenario que enfrentó la gestión radical al asumir el poder, destacando que el país se encontraba en una transición delicada mientras la región aún estaba dominada por regímenes de facto. Sobre este punto, el exsecretario detalló: “Estábamos rodeados de fuertes dictaduras, alrededor de nuestro país. Salíamos de una campaña electoral muy profunda donde uno de los temas centrales a tratar eran los derechos humanos violados, manteniendo o no la llamada Ley de Autoamnistía propuesta por la dictadura. Incluso, cuando ganó Raúl Alfonsín las elecciones, todavía surgían dudas, íbamos a juzgar a quienes estaban entregando el poder y a quienes en aquel momento todavía tenían fuerte influencia en diferentes ámbitos del país, como por ejemplo en los medios de comunicación, en la economía y en los cuarteles. Cuando se llegó al poder con Alfonsín por medio de la Unión Cívica Radical, si bien había una gran incertidumbre, el juicio se vivió con mucho entusiasmo y con gran certeza de muchos que íbamos a transitar un camino trascendente”.Respecto al funcionamiento operativo de la CONADEP, que tuvo su sede en el Centro Cultural San Martín, Salvador reveló las extremas medidas de seguridad y los obstáculos físicos que debieron sortear para proteger el material recopilado y acceder a los centros de detención. El dirigente radical recordó que “hubo todo tipo de amenazas, funcionamos como comisión en el Centro Cultural San Martín, empezamos con documentos microfilmados y alojados para su resguardo en los Bancos Nación y Central. Había presión de sectores militares para conocer los distintos legajos de las investigaciones. Cuando íbamos a inspeccionar lugares de detención clandestinos, a la postre llamados ‘Centros Clandestinos de Detención’, muchos de esos sitios eran cuarteles militares o comisarías policiales, nos recibían con armas en mano aunque no hacía falta una orden judicial. En más de una oportunidad pasábamos una noche entera para poder ingresar, pero nada de eso fue paralizante, todo lo contrario. En sólo 9 meses se pudo reunir valiosa información para determinar responsabilidades por eso remarco la importancia de la celeridad de la justicia”.Al analizar el presente, a cinco décadas del quiebre institucional de 1976, Salvador consideró que la ausencia de temor a nuevos golpes de Estado entre las nuevas generaciones es el mayor logro de aquel proceso histórico, aunque advirtió sobre las deudas pendientes de la gestión política actual. Al respecto, indicó que “yo creo que hoy se vive con naturalidad teniendo en cuenta todos los problemas que tenemos. Hoy nadie piensa en golpes de estado. Las nuevas generaciones no lo tienen como preocupación, sino otros temas de suma importancia también. Hoy el problema es la falta de respuestas de la democracia. El mayor reconocimiento al trabajo que se hizo en 1985 es la naturalidad de las nuevas generaciones, sin temores y con la importancia de repudiar a aquellas fuerzas ajenas a la voluntad popular que quieran adueñarse del poder”.La CONADEP, presidida originalmente por el escritor Ernesto Sábato, produjo en 1984 el histórico informe “Nunca Más”, pieza fundamental para el posterior Juicio a las Juntas Militares. La labor de la comisión permitió verificar la existencia de cientos de centros clandestinos de detención y reunir miles de testimonios que fueron clave para las condenas dictadas contra los responsables del terrorismo de Estado.


