El mercado porcino argentino inició 2026 con indicadores mayormente positivos en términos interanuales, aunque con señales mixtas en la comparación mensual que invitan a la prudencia. Así lo refleja el último informe elaborado por el equipo técnico de la Asociación Pormag, correspondiente a febrero.Durante febrero se produjeron 63.729 toneladas de carne porcina (res con hueso), lo que implicó una caída del 5,3% respecto de enero. Sin embargo, al analizar el acumulado del primer bimestre, la producción alcanzó las 131.059 toneladas, con un crecimiento interanual del 10,9% frente al mismo período de 2025.Este comportamiento refleja una dinámica que se repite en otros indicadores: mejora en la comparación anual, pero cierta desaceleración en el corto plazo.Las importaciones mostraron un comportamiento dispar. En febrero ingresaron 4.372 toneladas (peso producto), con un fuerte aumento del 42,3% respecto de enero.No obstante, en el acumulado a febrero las compras externas totalizaron 7.443 toneladas, lo que representa una caída interanual del 22,3%. Este dato marca un cambio relevante frente a años anteriores, donde el ingreso de carne importada tenía mayor peso en el mercado local.Uno de los datos más destacados del informe es el desempeño exportador. En el primer bimestre del año se enviaron al exterior 3.034 toneladas, lo que representa un crecimiento del 120,3% respecto del mismo período de 2025.Sin embargo, al igual que en otros indicadores, la comparación mensual muestra una baja del 30,7% en febrero frente a enero, lo que refuerza la necesidad de seguir de cerca la evolución en los próximos meses.El consumo interno continúa siendo uno de los principales motores del sector. En febrero, el consumo per cápita —medido como promedio móvil— alcanzó los 19,10 kilos por habitante al año, con un incremento interanual del 7,7% y una leve suba del 0,7% respecto de enero.Este crecimiento supera ampliamente la evolución de otras carnes: mientras el consumo aviar creció 1,9%, el de carne vacuna registró una caída del 1,3% en el mismo período.La competitividad del cerdo en góndola, especialmente frente a la carne bovina, sigue siendo el factor clave detrás de esta tendencia.El informe destaca que febrero consolidó la tendencia positiva iniciada en enero en términos interanuales: crecieron la producción, el consumo y las exportaciones, mientras que las importaciones se redujeron.Sin embargo, la lectura mensual introduce matices. La caída en la producción y en la faena —que también retrocedió alrededor de un 5% respecto de enero—, junto con la suba de importaciones y la baja de exportaciones en el mes, configuran un escenario menos uniforme.A esto se suma un factor de preocupación: la pérdida de competitividad cambiaria frente a Brasil. La brecha en el valor del kilo de cerdo medido en dólares entre ambos países vuelve a ampliarse, impulsada por un tipo de cambio más estable en Argentina frente a un real brasileño más depreciado.En síntesis, febrero dejó una “foto” favorable para el sector porcino argentino, con mejoras claras en los principales indicadores respecto de 2025. No obstante, la volatilidad mensual y las tensiones en la competitividad externa obligan a mirar el futuro con cautela.La evolución de las importaciones, las exportaciones y el tipo de cambio será determinante para confirmar si 2026 consolida una tendencia de crecimiento sostenido o si, por el contrario, enfrenta nuevas dificultades en el corto plazo.

El sector porcino arrancó 2026 con crecimiento, pero preocupa la competitividad | FM Avenida
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