Un dron que tarda demasiado en llegar a su destino pierde buena parte de su utilidad, porque estos aparatos vuelan sin piloto a bordo y dependen de motores, hélices y control remoto para desplazarse. Cuanta más velocidad alcanzan, antes cubren una ruta o completan una tarea, aunque exigirles más también complica su diseño y su manejo.Esa búsqueda de velocidad ha llevado al creador sudafricano de YouTube Luke Maximo Bell y a su padre a situar el Peregreen 4 en 408 mph, unos 657 km/h, según la validación de Guinness World Records.El registro se obtiene con dos pasadas en sentidos opuestos para reducir la ventaja que pueda aportar el viento. En la primera, el aparato alcanzó 408 mph, equivalentes a 656 km/h, y en el regreso llegó a 409 mph, unos 659 km/h. El promedio oficial quedó así en 408 mph.La marca devuelve a Bell y a su padre al primer puesto de una carrera internacional que se libra entre talleres, patios y canales de YouTube, donde ingenieros y aficionados construyen cuadricópteros cada vez más rápidos. A esas velocidades, incluso registrar el vuelo con una cámara se convierte en otro reto técnico que condiciona las pruebas.Antes de ese resultado, Bell ya había ido elevando el listón con varias generaciones del Peregreen, mientras otros constructores respondían con sus propios aparatos. Su Peregreen 2 llegó a 298 mph, unos 480 km/h, una velocidad certificada por Guinness World Records, y en octubre presentó la tercera versión, que alcanzó 363 mph, alrededor de 585 km/h.Dos meses después, el ingeniero australiano Benjamin Biggs, conocido en YouTube como Drone Pro Hub, registró 389 mph, unos 626 km/h, también con aprobación de Guinness. Esa sucesión obligó a Bell y a su padre a seguir trabajando durante cinco meses entre pruebas, errores y ajustes para recuperar la primera posición.La rivalidad, por lo tanto, había dejado de depender de una sola mejora en un sector concreto del dron y exigía revisar estructura, motores y aerodinámica en cada nueva versión.El Peregreen 4 salió de ese proceso con un bastidor mayor fabricado gracias a una impresora 3D de mayor tamaño, una carcasa lijada para mejorar la aerodinámica y motores T-Motor 3120s de 900 kV. La velocidad planteó además un problema práctico durante las pruebas, porque seguir el vuelo desde tierra con una cámara llegó a resultar casi imposible.Para grabarlo, construyeron un segundo dron equipado con una cámara trasera de 360 grados, aunque el resultado visual quedó por debajo de lo que buscaban. Ese recurso muestra hasta qué punto el avance del aparato terminó obligando al equipo a modificar también la forma de documentar sus vuelos.La competición, además, continúa abierta y el propio recorrido de estos aparatos muestra que cada nueva cifra dura hasta que otro constructor consigue superarla.

Un padre y su hijo construyen el dron más rápido del mundo y llevan la velocidad a un nuevo nivel con más de 650 km/h | FM Avenida
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