Una zona pantanosa, llena de mosquitos, era, para la Autoridad Portuaria de Nueva York, el lugar ideal para construir un aeropuerto. Para los habitantes del condado de Chatham, en Nueva Jersey, a 42 kilómetros de Times Square, en Manhattan, en cambio, era un ambiente que debían conservar a toda costa.Hoy, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Great Swamp, que protege un ambiente de humedales y bosques y es refugio para cientos de especies de aves y otros animales, permanece como testimonio de una batalla desigual que ganaron los vecinos, gracias a su ingenio.Al igual que en Big Cypress, en los Everglades de Florida, el proyecto para construir un enorme aeropuerto (en ese caso, cinco veces más grande que JFK, de Nueva York) fue rechazado porque, estaba claro, iba a destruir la naturaleza en una zona rodeada de centros urbanos.El conflicto comenzó en diciembre de 1959, cuando la Autoridad Portuaria de Nueva York anunció que había encontrado el emplazamiento ideal para construir un gran aeropuerto: 10.000 acres de terreno pantanoso, en el condado de Morris.El proyecto contemplaba la construcción de cuatro pistas de aterrizaje, cada una de 10.000 pies (3.048 m) de longitud. También, rellenar el humedal y demoler alrededor de 700 viviendas y otras estructuras.El municipio de Chatham y varios de sus vecinos comenzaron la lucha contra el proyecto. Una de las organizadoras era Helen Fenske, que lideró reuniones en su propia casa y en la escuela secundaria de la localidad.“En un viejo proyector de diapositivas, Fenske mostraba fotografías del lugar que estaban a punto de perder y explicaba por qué una cuenca pantanosa era importante para cualquiera que bebiera agua río abajo”, recuerda un artículo de Space Daily.Para proteger el área, surgió una idea simple: comprar parte de los terrenos para luego donarlos al gobierno federal. Para ello, casi 6.000 voluntarios recaudaron un millón de dólares que entregaron por 3.000 acres. En tanto, el gobernador de Nueva Jersey, Richard Hughes, firmaba un proyecto de ley que bloqueaba la construcción de aeropuertos.Aunque el gobierno creó el refugio en 1964, la Autoridad Portuaria de Nueva York siguió ejerciendo presión durante varios años más. Entonces, Fenske se propuso lograr algo más sólido y difícil de revertir. Recurrió a la Ley de Áreas Silvestres, de 1964, para incluir el Gran Pantano en ella. Así, en 1968, el Congreso designó 3.660 acres como área silvestre. Esa designación finalmente puso fin al proyecto del aeropuerto.Ahora, el Refugio de la Vida Silvestre Great Swamp comprende 7.500 acres (3.160 ha) y constituye una zona de descanso y alimentación para más de 244 especies de aves, además, de un hábitat para zorros, ciervos, ratas almizcleras, tortugas, peces, ranas y una gran variedad de flores silvestres y plantas.Un verdadero oasis natural a pocos kilómetros de Manhattan cuyo centro de visitantes lleva el nombre de Helen Fenske a modo de merecido homenaje.

En 1959, la Autoridad Portuaria de Nueva York consideró convertir 10.000 acres de humedales de Nueva Jersey en un importante aeropuerto para aviones a reacción, pero los residentes locales recaudaron un millón de dólares para comprar el terreno. El Gran Pantano es ahora un refugio de vida silvestre que alberga más de 240 especies de aves, a tan solo 42 kilómetros de Times Square | FM Avenida
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