Bruno Pacillo, un joven vecino de San Pedro, expuso públicamente la situación que atraviesa desde hace casi un par de años con una moto que compró en una subasta en la Municipalidad de Baradero.AdsCon sus declaraciones en La Opinión y algunos medios de la vecina ciudad dejó en evidencia serias falencias administrativas.Bruno participó de la subasta realizada en julio de 2024. En vez de compactar, en Baradero la determinación fue subastar aquellos rodados que quedan incautados por infringir la Ley de Tránsito.AdsInteresado en el rodado, compró la moto en 350 mil pesos y, desde entonces, aún no puede transferirla a su nombre ni retirarla.Se había enterado de la subasta por redes sociales y decidió invertir el dinero que tenía ahorrado. Llegado el día del remate, fue con su padre y concretó la compra sin inconvenientes. Pero, no era fue simple como pensaba.Ads“Pensé que firmábamos los papeles y nos daban el vehículo”, sostuvo. Sin embargo, con los papeles que le otorgaron, intentó tansferir la moto y allí comenzó lo dramático. Se acercó al Registro de la Propiedad del Automotor de Baradero y allí lo derivaron a San Pedro, y desde aquí nuevamente a Baradero. El motivo de retornar fue que se trataba de una subasta municipal y el trámite debía gestionarse en esa ciudad.“La compré y no me la entregaron, no le puedo hacer los papeles, no puedo ir a buscar la moto, y los Registros no se hacen cargo, ni tampoco resolver los problemas. Igualmente, el Municipio. Así que no tengo moto. Tengo los papeles, pero no me dan una resolución”, le dijo a La Opinión.AdsOtro momento, de lo que con el tiempo pasó a convertirse en una odisea, fue cuando le dijeron que debía contratar “un ingeniero automotor” para certificar que la moto estaba en condiciones de circular. “Por eso, es tan grande el quilombo con la moto”, señaló.“La moto sigue abandonada en Baradero. Básicamente es de mi propiedad, pero no la puedo retirar porque no la puedo inscribir. Se tiene que dar de alta como moto 0 kilómetro, ya que al ser subastada fue dada de baja”, agregó.Evaluó que tal vez el origen de todo haya sido la modalidad aplicada: “La moto está subastada. Debía compactarse, pero decidieron hacer plata y la subastaron. Luego dijeron ‘uh, nos equivocamos’”.En el caso de las subastas municipales, ¿se informa con claridad a los compradores sobre los requisitos posteriores? ¿Se entregan los vehículos en condiciones administrativas aptas para su transferencia? Más allá del valor del rodado, la impericia para resolver el problema no le otorga transparencia al procedimiento, que debería ofrecer garantías claras a quienes participan. Puede interesarte

Compró una moto en el remate municipal de Baradero en 2024 y todavía no pudo retirarla | FM Avenida
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