
El círculo de la investigación que impulsó la Dra. Viviana Ramos, comenzó a cerrarse. Tenía detenido a Lautaro Iobizzi como coautor del crimen de Agustún Pereyra y ahora, tras la entrega de Kevin Carlevaris cumplió con la audiencia de declaración indagatoria pero el joven decidió acogerse a su derecho de guardar silencio.
La confesión pública del joven de 18 años que en compañía de sus padres y periodistas llamó a la policía para hacerse cargo del hecho, no se condice por ahora con morigerar la situación de quien en la jornada del asesinato lo acompañaba en la moto.
Mientras la familia de Iobizzi aguarda la decisión judicial que determinará si hace lugar a la prisión preventiva solicitada por la fiscal, solo saben que pueden visitarlo en la Comisaría Primera de San Nicolás, donde permanece privado de la libertad desde el día en que lo apresaron en un allanamiento. El plazo para esa decisión podría extenderse como máximo hasta el 25 de marzo. La medida se ejecuta cuando se entendie que existen riesgos procesales y pruebas suficientes que lo vinculan con la logística y el ataque ocurrido sobre calle Manuel Iglesias al 1100.
Por su parte, tras permanecer más de 30 días oculto, Kevin Carlevaris se puso a disposición de la Justicia el pasado martes. Lo hizo de una manera particular: su mamá se contactó con una periodista de La Opinión & Sin Galera para coordinar y testimoniar en imágenes su integridad en la puerta de su domicilio de donde se fue custodiado por efectivos policiales. Está señalado en el expediente como el presunto autor material del disparo que terminó con la vida de Pereyra.



