Formado en Esteban Echeverría, Mauro Arazco convirtió su vocación por el rescate acuático en una carrera que hoy lo lleva a desempeñarse entre Brasil y Europa. Tras completar su capacitación en la Argentina, se integró al sistema de guardavidas bajo régimen militar en playas brasileñas y luego fue convocado por la Cruz Roja de Malta.Su día a día está marcado por rutinas de entrenamiento físico riguroso, adaptación a distintos idiomas y escenarios de alta exigencia. Con apenas dos años de trayectoria profesional, ya suma experiencia internacional y se prepara para una nueva temporada en el Mediterráneo.El camino profesional de Mauro Arazco comenzó en Monte Grande, donde se formó como guardavidas en el colegio ARA Monte Grande, dentro de la Asociación de Rescatistas Argentinos. “Durante un año tuve un régimen de entrenamiento intenso que mezclaba preparación física todos los días, mucha teoría y evaluaciones constantes”, cuenta. Esa etapa finalizó en abril de 2024, con una base técnica orientada a la prevención y al rescate.Según explicó, la formación estuvo marcada por la disciplina y la constancia. Las jornadas, de lunes a viernes, incluían varias horas de natación, clases de primeros auxilios y estudio de factores ambientales como vientos y mareas. Ese enfoque integral buscó preparar a los futuros guardavidas para intervenir tanto en emergencias acuáticas como en situaciones médicas en la costa.El salto internacional llegó pocos meses después. En septiembre de 2024 viajó a Brasil para rendir el exigente curso de guardavidas civil dictado por el cuerpo de bomberos militares. “El ingreso se define por tiempos en pruebas físicas. Tiene cupos limitados para las personas que estén dentro de las mejores cuarenta marcas”, explica. Arazco quedó entre los seleccionados y completó una capacitación de un mes y medio, que se dictaba íntegramente en portugués.Aunque su rol es civil, el trabajo se rige por la lógica militar de los bomberos. Actualmente integra la cuadrilla de Playa Rosa, un balneario de gran movimiento turístico en el estado de Santa Catarina al sur de Brasil. Allí cumple jornadas extensas que combinan rescates, asistencia en primeros auxilios y atención de accidentes en la arena. El ritmo diario es intenso porque cuenta con doce horas de servicio más entrenamiento obligatorio, en un entorno que exige respuesta inmediata y coordinación permanente.Cuando terminó su primera temporada en Brasil, Arazco decidió ampliar sus horizontes. En 2025 aplicó a una convocatoria de la Cruz Roja de Malta orientada a guardavidas con experiencia. El proceso incluyó una entrevista en inglés y una instancia de validación de conocimientos. Superadas las etapas, se integró al equipo europeo.El trabajo en Malta implicó adaptarse a protocolos, comunicaciones radiales y procedimientos completamente en inglés. Además de las tareas de vigilancia costera, participó en operativos de primeros auxilios y asistencia en ambulancias, lo que amplió su formación sanitaria. Para el guardavidas, esta etapa representa un salto de calidad en su carrera.La experiencia internacional no solo reforzó sus competencias técnicas, sino también su capacidad de adaptación cultural y lingüística. En 2026 afrontará su segunda temporada con la Cruz Roja, esta vez con mayor experiencia y responsabilidades dentro del equipo. Su objetivo es seguir especializándose en rescate y emergencias médicas.

De Echeverría a salvar vidas en las playas de Brasil y el Mediterráneo | FM Avenida
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