Como donante frecuente, camino por los pasillos de los hospitales y escucho siempre el mismo eco de urgencia: “Faltan donantes”. La sociedad suele ser señalada por una supuesta falta de solidaridad, pero me permito disentir. El problema no es la voluntad de la gente, sino un sistema de bancos de sangre que, en muchos casos, sigue esperando que el donante llegue por inercia en lugar de salir a su encuentro.Es hora de cambiar el paradigma y mirar hacia modelos exitosos como el del Hospital Garrahan. La sangre no debe esperarse detrás de un escritorio; debe salir a buscarse en los clubes de barrio, en las iglesias, en las empresas y en las escuelas. El donante voluntario está ahí, dispuesto, pero necesita que el sistema le facilite el acto de dar. Una colecta externa en un entorno cotidiano transforma un trámite burocrático en un evento comunitario y esperanzador.Los responsables de los bancos de sangre deben entender que su función no es solo procesar unidades, sino realizar una promoción activa, profesional y constante. No podemos seguir dependiendo de la “donación por reposición”, esa que llega bajo el estrés de una cirugía familiar. Necesitamos un sistema que se mueva, que salga a la calle, que cree lazos con la sociedad civil.El brazo del ciudadano está extendido y el corazón, dispuesto. Solo hace falta que los bancos de sangre salgan de su zona de confort y entiendan que, si la sangre es vida, la gestión para conseguirla debe ser, ante todo, una gestión de cercanía y afecto.Roberto Peláez [email protected]“No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”. Las palabras de Albert Einstein hoy cobran lacerante actualidad. ¿Somos conscientes de lo que el mundo está viviendo? ¿Está el planeta entero a merced de los delirios de un puñado de líderes mesiánicos? ¿Es acaso posible que la sideral evolución científica y tecnológica lograda hasta ahora resulte inversamente proporcional a la capacidad de dialogar, de consensuar, de solucionar conflictos, de convivir en el disenso, sin recurrir a la violencia extrema? Enorme fracaso de la raza humana. Una inadmisible e imperdonable involución de la que, por acción u omisión, todos somos responsables.Irene Bianchi [email protected]… señal que cabalgamos. Cuan trascendental sería si en lugar de esos puntos suspensivos estuviese el nombre de un dirigente de la oposición, para que así la ciudadanía tuviese la oportunidad de optar por una alternancia que es la llama viva del sistema democrático. Sin embargo hoy nuestra República no cuenta con ese privilegio; por el contrario, cada vez la apatía del votante para ejercer el sufragio se acentúa de manera considerable. Prueba de ello fue la elección de octubre pasado en la que 12 millones decidieron no ir a votar castigando de manera contundente a toda una dirigencia política. Como sin importar este negativo impacto electoral el partido del gobierno festejó el haber ganado la elección nacional con un 40% de votantes… no sobre los 36 millones de empadronados sino 24 millones.Se hace difícil reconocer que ante esta realidad quienes dicen ser nuestros representantes ni ladran ni cabalgan, solo muestran sus dientes y con demasiada prisa huyen escondiendo la cola entre sus patas, siendo este el comportamiento de un vasto sector de la llamada oposición, para luego convertirse en tránsfugas, pidiendo pista para enrolarse en el partido gobernante. Esto ha impedido a una ciudadanía ejercer su deber cívico, porque se han adueñado de nuestras voluntades y decisiones de manera inconsulta y han preferido arrodillarse ante los pies del nuevo dueño que es nada menos que el gobierno de turno.Espero por el bien de la República y de nuestra denostada democracia que podamos tener pronto una honrosa oposición. Lic. Roberto Fiordalisi Saravia [email protected]

"Donar sangre: el brazo está extendido, falta quien se acerque a buscarlo" | FM Avenida
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