Durante años, los buscadores de talento imaginaron cómo sería un jugador extremadamente alto que, además, pudiera moverse como un guard. Pero la idea parecía más un sueño que una posibilidad real. Hasta que apareció él. Desde sus primeros pasos en el básquet profesional, Victor Wembanyama mostró una combinación desconcertante: largas extremidades capaces de cubrir espacios imposibles, pero con la rapidez, coordinación y fluidez de alguien mucho más bajo.A pesar de su impacto inmediato, su físico generaba dudas. Muchos creían que alguien con esas proporciones no podría sostenerse contra la intensidad del juego moderno. Sin embargo, él sabía que su ventaja no dependía solo de su tamaño: dependía de cómo podía moverlo. Por eso, desde muy joven, trabajó obsesivamente en un aspecto que rara vez se asocia a jugadores altos: la movilidad fina de cadera y tobillos.Quienes lo vieron entrenar por primera vez quedaron sorprendidos. Mientras otros priorizaban fuerza y poste bajo, él trabajaba en el piso patrones de movimiento, posiciones bajas y desplazamientos elásticos que parecían más de bailarín que de pivote. Cada sesión buscaba hacerlo más fluido, equilibrado y veloz en los cambios de dirección.Ese enfoque, tan poco convencional, sería la base de su juego. Porque su habilidad para bajar el centro de gravedad, absorber impactos y recuperar equilibrio en fracciones de segundo lo transformó en una pesadilla para cualquier rival, sin importar la posición.El entrenamiento de Wembanyama se estructura en tres áreas fundamentales.La primera es la movilidad de cadera, indispensable para que un jugador tan alto pueda defender en el perímetro y cambiar de dirección sin perder estabilidad. Trabaja con ejercicios de apertura profunda, rotaciones controladas y desplazamientos laterales que fortalecen los músculos internos y externos de la cadera. Esto le permite mantenerse bajo, algo casi inconcebible para alguien de su estatura.La segunda área es la movilidad de tobillos, el pilar de su agilidad. Trabaja dorsiflexión, estabilidad sobre un solo pie y rebotes suaves para acelerar, frenar y absorber impacto. También incorpora secuencias de ankle flow, movimientos fluidos que fortalecen la articulación sin rigidizarla y le permiten cambios de ritmo que parecen imposibles.El tercer componente es el equilibrio dinámico, donde combina desplazamientos amplios con microajustes constantes. Practica movimientos en zigzag, recuperaciones rápidas después de un paso largo y rotaciones controladas con el balón. Este trabajo explica por qué puede contestar tiros lejos del aro y, en la misma jugada, recuperar posición para proteger la pintura.Su movilidad le dio algo que ningún jugador de su altura había tenido: la capacidad de defender múltiples posiciones, crear su propio tiro, finalizar jugadas en el aire y cambiar ángulos como un escolta. La liga entera comenzó a recalibrar lo que creía posible en un jugador de más de 2,20 metros.Hoy, entrenadores de todo el mundo estudian la rutina del 1 de los Spurs para entender cómo un cuerpo tan extremo puede moverse con tanta precisión. Y aunque su talento es excepcional, él mismo insiste en que la clave está en el trabajo invisible: horas y horas dedicadas a fortalecer articulaciones que para muchos son secundarias.

El gigante ágil: cuál es la rutina de movilidad de cadera y tobillos de Wembanyama | FM Avenida
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