
Alejandro no logra dejar atrás la sensación de impotencia. A semanas del robo que sufrió en su vivienda, en el barrio Hermano Indio, todavía no encuentra respuestas y la causa no tiene el resultado que espera.
La bronca se le acumula. No es solo por todo lo que perdió, sino porque, según relata, no es la primera vez que le ocurre. En febrero pasado ya había sido víctima de otro hecho delictivo. Hoy, asegura, quienes lo perjudicaron “andan como si nada hubiese pasado”.
“Quiero saber por qué no los agarran. Lo veo caminar tranquilo, como si no hubiera hecho nada”, expresó con indignación.
El golpe fue duro, pero lo que más le duele no es solo lo material, sino lo que esas pérdidas significaban en su vida cotidiana. “Me dejaron sin herramientas. Era lo que me ayudaba a ganar unos pesos extras como albañil”, contó. En cuestión de minutos, su casa quedó prácticamente vacía: se llevaron desde una computadora hasta electrodomésticos y herramientas de trabajo. “No me quedó nada”, resumió.
Hoy, el panorama es incierto. Volver a empezar no es sencillo. “No puedo comprar otra vez las herramientas, están carísimas”, explicó, mientras sostiene una única expectativa: que haya justicia. “Solo espero que paguen por lo que me hicieron”.
Otro episodio quedó registrado en un video, donde se observa a un sujeto trepando un tapial para ingresar a la vivienda y retirarse con un secarropa. Para Alejandro, esa imagen es una muestra clara de la vulnerabilidad con la que vive, y de la impunidad con la que se manejan los delincuentes.
“Así es como estoy. Por eso siento impotencia, porque los ladrones están sueltos”, concluyó.



