En el suroeste, la falta de Internet no es solo “mala señal”: puede significar perder clases, no poder pedir un turno médico o quedarse fuera de oportunidades laborales. Por eso, cada vez que se habla de banda ancha, en realidad se habla de igualdad de acceso.La gobernadora Katie Hobbs dice haber llegado a un punto decisivo: el visto bueno federal que permite que el plan deje de ser un borrador y se convierta en proyectos ejecutables. Ese tipo de aprobación es la que habilita licitaciones, contratos y cronogramas reales.La duda, sin embargo, es la de siempre: ¿quién ve primero el cambio? Porque cuando se anuncian cifras enormes, la gente quiere saber cuándo aparece la conexión en su barrio, su escuela o su centro de salud.Aquí, el detalle que importa: cuánto dinero se invertirá, cuántas zonas y hogares se consideran “elegibles” y cuál es la meta oficial para cerrar la brecha digital.El anuncio confirma que Arizona recibió la aprobación final de la National Telecommunications and Information Administration (NTIA) para poner en marcha su propuesta dentro del programa Broadband Equity, Access & Deployment (BEAD). En el comunicado, el estado lo presenta como la mayor inversión en conectividad de su historia: 967 millones de dólares para expandir infraestructura de banda ancha.La administración encuadra el proyecto en ConnectAllAZ, con un objetivo explícito hacia 2030: que todos los arizonenses puedan acceder a internet rápido, confiable y asequible. Para dimensionar el alcance, el plan estatal delimita 70 áreas de proyecto y estima cerca de 160.000 ubicaciones elegibles (hogares o puntos que hoy no cuentan con un servicio considerado de calidad). Además, incluye 1.256 “instituciones ancla” comunitarias —por ejemplo, escuelas, bibliotecas y hospitales— que actualmente no están conectadas a una banda ancha confiable.¿Por qué se enfatiza lo de “instituciones ancla”? Porque esas conexiones sostienen servicios esenciales. Una biblioteca con Internet débil limita el acceso a trámites y búsqueda de empleo; una escuela con conexión inestable frena herramientas educativas; un hospital sin banda ancha robusta reduce el alcance de la telemedicina y la coordinación de cuidados. En ese sentido, el plan promete impacto más allá de los hogares.Según el propio comunicado, Arizona apuesta por una mezcla de tecnologías y por apalancar inversión privada, algo habitual cuando se busca llegar a territorios con geografía complicada o baja densidad. La lógica es combinar obra pública y participación del mercado para acelerar cobertura sin resignar estándares.Lo que sigue es la etapa que definirá todo: implementación. Tras la aprobación, el estado puede avanzar con selección de proyectos, acuerdos con proveedores, permisos y despliegue. No es un cambio instantáneo, pero sí el paso que desbloquea el proceso. Para comunidades que hoy están fuera del “mundo digital”, la noticia es que el dinero y el plan ya tienen luz verde para empezar a transformarse en conexión real.

Es oficial: en Arizona, la gobernadora Katie Hobbs anunció la expansión de la banda ancha | FM Avenida
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