Ni azul ni rosa como muchos pueden suponer: otro es el color favorito de las personas más sensibles, según los expertos.Este tono transmite calma, profundidad y pensamiento crítico.Especialistas aseguran que una baja autoestima o la vergüenza suelen estar asociadas a esta preferencia cromática.Aunque este color puede evocar optimismo, también refleja autocrítica y vulnerabilidad emocional, según los analistas.De acuerdo con expertos en psicología del color, el amarillo es ese matiz especial por el que muchas personas emocionalmente sensibles se sienten atraídas. Según un artículo de Cuerpomente.com, este color no surge por azar o gusto superficial, sino que estaría profundamente conectado con estados internos como una baja autoestima, una mirada reflexiva sobre el mundo y una tendencia a pensar mucho antes de actuar.El amarillo, en su significado más común, se asocia con la alegría, el optimismo y la innovación. Pero según psicólogos especializados en color, su simbolismo es ambivalente: también puede reflejar una profunda autocrítica o una sensación de fragilidad emocional. En personas sensibles, esa elección cromática no es solo estética: es una manera de proyectar al mundo una calma interior, pero también de expresar una vulnerabilidad que muchas veces no se verbaliza.Los analistas destacan que quienes prefieren el amarillo podrían tener una baja autoestima o tender a sentirse avergonzados con cierta frecuencia. Esa inclinación hacia lo reflexivo y lo introspectivo haría que el amarillo funcione como un escudo emocional: es brillante, pero no demasiado llamativo. No es un rosa suave ni un azul profundo, sino una tonalidad intermedia que permite expresar calidez sin exponerse completamente.Además, este color estaría asociado con un alto grado de pensamiento crítico. Las personas que lo eligen no se quedan con interpretaciones superficiales: analizan, se cuestionan y muchas veces buscan entender sus propias emociones desde lo más profundo.Aunque culturalmente el amarillo tiene connotaciones positivas, también ha sido asociado con aspectos negativos como los celos o la mentira. En personas más sensibles, esos significados oscuros podrían no ser literales, sino simbólicos: reflejaría una parte interna que lucha con la inseguridad, la autocensura o la tendencia de sentir que “todo les afecta”. Cuando el amarillo se combina con tonos más oscuros (por ejemplo, amarillo mostaza con detalles negros), puede revelar un estado emocional más apagado o melancólico.No se trata simplemente de un gusto estético: elegir ese color puede ser una forma inconsciente de comunicar un equilibrio emocional delicado. Para muchos, vestir o rodearse de amarillo es una manera de sostener una identidad sensible, que no quiere renunciar a la vitalidad, pero que tampoco está dispuesta a fingir que todo está bien. Según los expertos citados, este tono es una “puerta cromática” hacia una personalidad profunda, autocrítica y reflexiva.Comprender esta relación entre color y sensibilidad puede ser útil en distintos ámbitos. En el diseño de interiores, usar amarillo en el espacio personal podría ayudar a una persona sensible a sentirse vista, sin exponerse. En moda, la elección de prendas amarillas podría reflejar una forma de aceptarse a uno mismo sin renunciar a la intensidad emocional. Para la psicología clínica o el coaching, explorar por qué alguien prefiere este color puede ofrecer pistas sobre su mundo interno: miedos, inseguridades, deseos de confort emocional.

Este color utilizan las personas sensibles, según la psicología | FM Avenida
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