Durante la noche del jueves, el equipo médico que trata a Bastian Jerez le realizó una ileostomía para retirarle una parte del intestino, según contó su madre.
Esto fue necesario porque se le habían formado bridas, bandas de tejido cicatricial que se adhieren de forma anormal entre los intestinos o con otros órganos. La consecuencia inmediata pueden ser que provoque una compresión o un bloqueo en el paso de los alimentos.
Tras la cirugía, su madre, Macarena Collantes, compartió un mensaje en sus redes sociales para pedir a sus seguidores que continúen las oraciones por la salud de su hijo. “Seguimos pidiendo por Basti, por sus intestinos, por su pancita. Por favor hijo, te pido un poquito más mi vida”, expresó, reflejando la angustia que atraviesa la familia.

Hace unas dos semanas, Bastian había sido operado para colocarle una válvula que drena el exceso de líquido del cerebro, una complicación derivada de las fracturas de cráneo que sufrió en el accidente ocurrido el 12 de enero en los médanos de La Frontera. La decisión se tomó luego de que una tomografía evidenciara indicadores más favorables que en estudios previos.
En estos casi tres meses, el niño fue sometido a más de una decena de intervenciones por las múltiples lesiones graves en el abdomen y la cabeza. Estuvo casi un mes internado en Mar del Plata, donde logró despertar del coma, y luego fue trasladado al Hospital Italiano de San Justo.
El pasado 12 de enero, Bastian viajaba en un UTV tipo Can-Am junto a su padre, Maximiliano Jerez; dos nenas y Noemí Quirós, quien conducía el vehículo. El UTV impactó de manera frontal contra una camioneta Volkswagen Amarok, manejada por Manuel Molinari. El violento choque dejó al niño inconsciente y con graves traumatismos. Las pericias toxicológicas confirmaron que los dos conductores involucrados, Noemí Quirós y Manuel Molinari, tenían alcohol en sangre al momento del hecho.


