El récord de velocidad sudamericano que logró un tren lo consiguió la PS10 191, la famosa locomotora “La Emperatriz”, que el 11 de febrero de 1926, bajo el control del famoso maquinista de la época, Francisco Savio, completó el tramo Buenos Aires-Rosario en tan solo 3 horas y 21 minutos.AdsEse día pasó por San Pedro, pero sin detener su marcha. Había partido desde Buenos Aires hacia Rosario para cumplir con un flete: llevar el diario La Nación, otro capítulo saliente dentro de esta historia.La Emperatriz fue diseñada en Rosario en las instalaciones del Portón 1, hoy oficinas centrales de Nuevo Central Argentino (NCA), respondiendo a los estándares mecánicos y estéticos para esa época, acorde al Ferrocarril Central Argentino, líder tecnológico absoluto de los ferrocarriles nacionales.AdsDesde Rosario fue encargada su fabricación la prestigiosa firma escocesa “North British Locomotive Company Limited” y construida en 1914. En total fueron 10 unidades con lo último de la época.Ninguna otra locomotora de Sudamérica fue capaz, en 1926, de recorrer 303 kilómetros en tan poco tiempo, a una velocidad promedio de 90,4 km/h.¿Cuál fue la velocidad máxima aquel día? Aunque se desconoce el dato oficial, expertos consideran que fue de aproximadamente 140 km/h, considerando que su motor era de 900 caballos de fuerza.AdsSiempre estuvo pintada de color negro con el vistoso fileteado blanco y rojo del Central Argentino, pero de líneas puras, sin los tradicionales trazos criollos. A su vez, sobre la pintura tenía una capa de barniz para darle brillo. Todos sus elementos de bronce se pulían permanentemente, inclusive las grandes válvulas de seguridad. Y si era utilizada para una situación especial, se la decoraba con flores, escudos y banderas.No solo esto generaba un alto impacto en quienes la miraban. El diámetro de sus ruedas motrices era de casi 2 metros. Algo imponente.La Nación vs La CapitalEl contexto de la proeza ferroviaria estuvo marcado por otro hecho histórico. El 10 de febrero de 1926 arribó a nuestro país, procedente de España, el hidroavión “Plus Ultra”, luego del cruce del Océano Atlántico. Fue una hazaña en aquellos años, noticia que implicaría otro efecto multitudinario.AdsEsto sería publicado en todos los medios del país, como en el diario La Capital, de Rosario, el decano de la prensa argentina.La Nación, para sobreponerse al resto, pensó en un número especial donde reseñaría la hazaña del hidroavión. Entonces, para competirle a La Capital en su propio terreno, sus editores consideraron que había que estar en Rosario a primera hora de la mañana del 11 de febrero.Para ello, decidieron contratar un tren especial que debía llegar a la estación Rosario Norte temprano, e inmediatamente distribuir el diario en la ciudad.La respuesta de la empresa ferroviaria fue poner a disposición la PS8 191, con dos furgones y un coche de primera, de carrocería de madera.La Emperatriz, que pesa 150 toneladas, partió a las 3,40, con casi una hora de demora, con un contrato por flete que decía que “debía estar a las 7 en Rosario”.El viaje hasta esta ciudad se convirtió en un desafío. Había que cumplir con el contrato, pero alguien tenía la fe intacta para lograrlo, el maquinista Savio, que la condujo 18 años.No hubo paradas intermedias. En Campana, Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás apenas disminuyó la marcha para que desde los furgones en movimiento se arrojaran los atados de diarios hacia los andenes. También pretendían imponerse con las ventas en estos pueblos.La velocidad deslumbró, y 100 años después sigue asombrando (actualmente se une Retiro-Rosario en 7 horas y 15 minutos). Se pudo certificar que la distancia entre Baradero y Rosario se cubrió en 1 hora y 33 minutos, con tramos donde la velocidad superó los 140 km/h.A las siete en punto, La Emperatriz estuvo en Rosario Norte, cumpliendo con el objetivo por el cual fue contratada. Y el diario La Nación “madrugó” a La Capital.Después operó hasta 1968, y tras su retiro fue restaurada para lo que es hoy: una pieza de museo altamente valorada, quedando en manos del Ferroviario Club Central Argentino, que reparó la mecánica y cada detalle de su fisonomía, manteniéndola original.Se la puede apreciar en la ciudad santafesina de Pérez, ubicada a tan solo 10 kilómetros de Rosario, donde esporádicamente sale a lucirse en pequeños recorridos para que todos disfruten de su encanto. Puede interesarte

La Emperatriz: la locomotora que hace 100 años batió el récord sudamericano de velocidad | FM Avenida
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