San Pedro vivió en 1967 una de las jornadas más trascendentes de su historia deportiva. La competencia de Turismo Carretera no solo presentó novedades organizativas y técnicas, sino que también ofreció un espectáculo multitudinario que desbordó todas las previsiones.Ads“Señores…, hoy el país está en San Pedro”, fueron las palabras iniciales de Alberto Hugo Cando en la apertura de la transmisión radial.La Ruta 9 dejó de ser doble mano en Baradero. Pasó a tener un único sentido hasta el cruce con la Ruta 191, donde se giraba hacia la izquierda para recorrer unos pocos metros y dejar el vehículo, auto, camioneta o camión, en inmediaciones al Almacén El Centro. Desde allí había que llegar caminando hasta la escuela del paraje Villa Sarita, inmejorable visión donde los autos empalmaban el camino de tierra que provenía del paraje Beladrich y tomaban el asfalto rumbo hacia el puente sobre el arroyo Burgos, donde nuevamente transitaban por tierra hasta Beladrich. Así era el recorrido.Ads“La mañana del domingo amaneció diáfana, pero con un movimiento incesante de gente y vehículos que generó cortes, embotellamientos y dificultades logísticas. La organización debió encauzar la marea humana en un circuito colmado, en una escena que anticipaba la magnitud de lo que vendría”, rezó la crónica de entonces.Los medios de ls época reflejaron lo que fue uno de los memorables acontecimientos en la historia del automovilismo argentino.La afluencia de público obligó a demorar la largada más de una hora para poder ordenar los accesos y garantizar el paso de los competidores. Es que pese a cerrarse el circuito en la madrugada, muchos se quedaron a la vera de los caminos desde la noche anterior.Ads“¡Maravilla! No son 22 millones los habitantes del país. Yo los conté, porque fueron todos a San Pedro y sumaban mucho más. ¿Cuántos más?, ni noticias, porque cuando estaba llegando a los 24 millones la tierra de los carreristas me tapó todo y perdí la cuenta. Claro, no todos eran argentinos, pero los 22 millones estaban superados”, fue una de las apostillas aparecidas en la revista Automundo.Eduardo Copello fue uno de los integrantes del tridente del equipo Torino-IKA.¿Cómo que no eran todos argentinos? “Había una punta de chilenos, brasileños y norteamericanos”, contó Automundo, que se sintieron atraídos por el gran premio “Fruticultores Guzzo”, organizado por el Automóvil Club San Pedro.Los medios se hicieron eco del acontecimiento. Resaltaban particularidades, como un nuevo club organizador, un circuito renovado, equipos en evolución y la irrupción de una marca llamada a cambiar la categoría marcaron el tono de aquel fin de semana. La expectativa era tan grande que el número de anotados superó el cupo reglamentario de 45 máquinas. Entre estos quienes iban a hacer historia en el automovilismo argentino: los tres Torino, preparados por el joven Oreste Berta, que debutaron en la categoría más popular. Y como pilotos a la CGT: Eduardo Copello, Héctor Luis Gradassi y Jorge Ternengo.AdsEsteban Sokol, el piloto sampedrino con el cuarto Torino de la competencia, pero que no pertenecía al equipo oficial IKA.Los Torino rápidamente impusieron su ritmo. Gradassi tomó la punta desde el inicio y recorrió la primera vuelta a un promedio de 167 km/h. Téngase presente que la largada era detenida.Con el paso de las vueltas la competencia se hizo más exigente. Gradassi no largaba la punta y detrás se daba la lucha. Pero el puntero también padecía desperfectos. Sufrió la rotura del caño de escape y una merma de rendimiento por las fallas intermitentes que presentó un cilindro, que llevó a que sus perseguidores se acercaran, hasta perder momentáneamente la punta cuando se detuvo a reabastecer. Sin embargo, el Torino no solo deslumbraba por su imponente presencia, sino también por su andar.Eduardo Casa con el Ford F 100. Terminó segundo en la carrera.Gradassi recuperó la punta, alejándose de la polvareda que dejaba el resto de los competidores. Batió el récord del circuito y finalmente cerró una jornada inolvidable, tras cruzar la meta como vencedor.Ricardo Bonanno, Eduardo Casá, Luis Di Palma, Mariano Calamante, Nasif Estéfano, Octavio Suárez y el sampedrino Esteban Sokol, que corrió con “el cuarto Torino”, pero que no pertenecía a la red de concesionarios IKA, fueron algunos de los ilustres de aquel día.Una imagen icónica. Gradassi dobla en la curva cerrada frente a la Escuela 34 de Villa Sarita. Detrás, parte de la multitud que presencia la competencia.La Vuelta de San Pedro no fue una más. Marcó el inicio de una nueva etapa para la categoría, con la irrupción del Torino como protagonista y el comienzo de una rivalidad técnica que cambiaría el panorama del TC. Hubo decenas de miles de testigos que asistieron a un acontecimiento marcado como un hito.Por eso, cada 26 de febrero se refresca la memoria de aquel 1967, el día en que el nombre Torino empezó a repetirse una y otra vez, anticipando una era de protagonismo en la categoría más popular del automovilismo argentino. Puede interesarte

La Vuelta de San Pedro: el día que el Torino hizo historia ante una multitud | FM Avenida
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