El 23 de diciembre, mientras muchas familias se preparaban para la Nochebuena, en el Hospital Monaldi de Nápoles una pareja recibió la noticia tan esperada de la disponibilidad de un corazón compatible para su hijo de dos años y tres meses, diagnosticado con una miocardiopatía dilatada grave desde los cuatro meses de vida.Después de dos años en lista de espera, la noticia abría, al fin, la posibilidad de una nueva vida. Cincuenta días después, el niño continúa internado en estado crítico. Nunca despertó de la anestesia. Permanece en coma farmacológico y conectado a una máquina ECMO que sostiene sus funciones vitales. “El tiempo corre rápido, mi hijo no está bien y se encuentra en estado grave. Lleva 50 días luchando entre la vida y la muerte”, dijo su madre, desde los pasillos del hospital.Hasta el día del trasplante, el pequeño llevaba una vida casi normal dentro de su enfermedad. “Seguía un tratamiento farmacológico, jugaba, comía con regularidad. Estaba en casa con nosotros”, contó la madre en una entrevista con Corriere della Sera. El donante era un niño de cuatro años del Tirol del Sur, fallecido en un accidente en Val Venosta. El equipo médico estaba preparado y el quirófano listo. Sin embargo, algo falló en el traslado del órgano desde Bolzano hasta Nápoles. De acuerdo con las primeras reconstrucciones, el corazón habría resultado dañado durante el transporte, posiblemente por el uso incorrecto de hielo seco —dióxido de carbono sólido— en lugar del hielo convencional utilizado para conservar órganos. Tras la intervención, los médicos informaron a la familia que el corazón “no arrancaba” y no lograba bombear sangre.“En el hospital nos dijeron que el trasplante no había tenido un resultado positivo. Ahora sabemos que le habían trasplantado un corazón que no funcionaba”, afirmó Patricia. La Fiscalía de Nápoles abrió una investigación para determinar si se respetaron los protocolos de conservación y transporte del órgano y si existieron responsabilidades, mientras el niño permanece sedado y sin poder moverse.Serán designados especialistas en trasplantes y cardiología para realizar peritajes técnicos.La Empresa Hospitalaria del Monaldi puso en pausa el programa de trasplantes pediátricos y suspendió a la directora de cirugía cardíaca y trasplantes y a dos cirujanos cardíacos.“La suspensión del programa conlleva la necesidad de suspender las responsabilidades relativas a las distintas fases en las que se articula el proceso de trasplante”, indicó el hospital en un comunicado. Por su parte, el abogado de la familia, Francesco Petruzzi, confirmó que son tres los médicos suspendidos de la actividad de trasplantes.Mientras avanzan las investigaciones, el niño fue reincorporado a la lista europea de trasplantes pediátricos. “Esperamos un milagro”, expresó Patricia.La eventual llegada de un órgano también abriría un interrogante operativo ya que los médicos suspendidos son los únicos capacitados en el hospital para realizar este tipo de intervención. La dirección deberá definir cómo proceder si se presenta una nueva oportunidad.En el centro de la polémica institucional, la madre evita pronunciarse sobre responsabilidades. “Hay autoridades competentes que seguirán su curso. Ahora tengo otras cosas en las que pensar”, sostuvo. Su prioridad está en la terapia intensiva, donde su hijo permanece conectado a máquinas, en una carrera contrarreloj que no admite demoras.

Le trasplantaron un corazón que no funcionaba a un bebé de 2 años y ahora lucha por su vida: "Esperamos un milagro" | FM Avenida
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