El proyecto se implanta en la ciudad de Ensenada, frente al Dique, en un contexto urbano de marcada identidad barrial, donde la proximidad entre las viviendas, la materialidad austera y reconocible —asociada a la chapa oscura y al ladrillo— y la fuerte relación entre espacio colectivo e individuo configuran una idea persistente de comunidad. En base a esta condición, la propuesta toma como punto de partida la noción de pueblo: un modo de habitar basado en la unión, la cercanía, la hermandad y la construcción de vínculos urbanos cotidianos. Entonces, se nos ocurrió partir de la pregunta:¿Cómo puede crecer la vivienda colectiva sin perder la calidad espacial que normalmente asociamos con vivir cerca del suelo?En respuesta a este entorno, el proyecto se concibe como un sistema de viviendas en encastre, capaz de articular una organización clara y sencilla tanto en su expresión espacial como en su resolución funcional. La disposición de los servicios y de las circulaciones verticales permite consolidar una lógica ordenada, mientras que la operación volumétrica habilita dobles alturas, expansiones y terrazas verdes que enriquecen la experiencia doméstica. De este modo, el conjunto se construye a partir de volúmenes horizontales encastrados que, en su lectura aérea y en su conformación general, evocan la imagen de un pequeño tejido doméstico, casi un “pueblito” elevado, que se mimetiza con su entorno inmediato sin perder identidad propia.Uno de los aspectos centrales de la propuesta es su relación con el cero urbano, resuelta a partir de una secuencia de desniveles que gradúa el paso entre lo público y lo privado. Un primer desplazamiento del nivel de base separa las viviendas del espacio común y, al mismo tiempo, da lugar a una pasante urbana pública, abierta y colectiva, recorrida y cubierta parcialmente por los propios volúmenes del conjunto. Esta operación construye una espacialidad dinámica, atravesada por distintas alturas, visuales y situaciones de encuentro.A su vez, la pasante se refuerza mediante una diagonal que conduce hacia el Dique, consolidando una relación directa con el paisaje. Los accesos a las viviendas incorporan un segundo desnivel que intensifica la privacidad del ingreso. De este modo, el proyecto encuentra en la manipulación del suelo una estrategia de orden, transición y jerarquía, donde la pasante y los desniveles estructuran la experiencia urbana y doméstica.En síntesis, la propuesta busca desarrollar un conjunto de viviendas que, aun resolviéndose en altura, mantenga una relación sensible con la escala próxima y con los valores espaciales de su contexto. Más que imponerse sobre el sitio, el proyecto propone una forma de crecimiento que recupera la esencia del habitar colectivo y la traslada a una nueva configuración arquitectónica. En ese sentido, “el desarrollo orgánico de las viviendas en altura” no solo define la lógica del conjunto, sino también su principal intención proyectual: crecer en densidad sin renunciar a la cercanía, a la identidad barrial y a la calidad espacial propias de la vida próxima al suelo.Autores. Matías Albornoz, Román Giribaldi y María Victoria Paoli Materia. Arquitectura III Cátedra. Guadagna-Paez (Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata).

Mención Premio Clarín SCA para Estudiantes 2026: Viviendas en Ensenada | FM Avenida
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