Habían ido a pescar, a disfrutar de un fin de semana de descanso entre amigos, padres e hijos, y las correspondientes cañas y conservadoras cargadas con la ilusión simple de pasar un par de días en la isla. Pero el regreso tuvo un episodio inesperado. En apenas pocos segundos se conformó una escena de desesperación en medio del río Baradero.“Salimos del lugar y habremos hecho un kilómetro, y de repente el chico que manejaba la lancha perdió totalmente el control”, contó Gustavo, uno de los nueve ocupantes de la embarcación que terminó dada vuelta en el agua este domingo 22, cerca de las 12,30.Gustavo y el resto de los tripulantes son oriundos de Chivilcoy. Era la primera vez que visitaban Baradero, habiendo contratado con anticipación una embarcación que los lleve a la isla.Llegaron el sábado por la mañana y la consigna era regresar al mediodía del domingo. Así lo acordaron con el joven que conducía el trucker.“Veníamos cargados con equipos de pesca y sentados uno frente a otro. Mi hijo iba en la proa, agarrado de una soga”, le describió a La Opinión.“Cuando salimos de la curva del río, la lancha se fue para un lado, después para el otro, y los que estábamos en el medio salimos volando. Yo no sé cuánto volé ni a qué profundidad caí. En ese momento perdés la noción de todo”, relató.Al salir a la superficie vio la escena que todavía lo estremece. La angustia está latente: “La lancha estaba a seis o siete metros, ya hundiéndose. Fue tremendo”.También llegó a apreciar como los nueve quedaron en el agua. “Algunos lograron nadar hasta la costa; otros apenas podían mantenerse a flote. Había chicos que gritaban ‘nos ahogamos’. Y nosotros braceábamos como podíamos”.Hubo testigos del hecho, los hermanos Coppa (dos son bomberos voluntarios) y, casualmente, el padre del timonel de la lancha. Todos partieron desde sus respectivas casillas ubicadas en la embocadura del arroyo Pinto. Salieron en lancha apenas vieron el vuelco. “Nos salvaron la vida. No tengo palabras para agradecerles”, dijo Gustavo.Los más afectados fueron un padre y su hijo menor, que debieron quedar en observación en el hospital. El resto fue asistido en la costa y luego trasladados al muelle del puerto baraderense.Entre el alivio y la bronca, Gustavo reconoce que todavía intenta ordenar lo vivido. Perdieron equipos, dinero y pertenencias, pero lo material quedó en un segundo plano. “Todo lo demás veremos. Gracias a Dios lo podemos contar”, enfatizó.Sin acusaciones directas, dejó planteada su preocupación por la velocidad de la lancha en el regreso. “Para mi gusto veníamos ligero, más rápido que cuando fuimos. Pero no quiero culpar a nadie. Solo contar lo que pasó para que no vuelva a pasar”.A pocas horas de lo sucedido, con la voz todavía atravesada por el susto, resume lo esencial: “Nosotros fuimos a pasar un día de pesca. Y volvimos a nacer en el río”.

Volver a nacer en el río Baradero: el relato de Gustavo, un protagonista del naufragio | FM Avenida
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