Una mujer de 23 años, bajo la presión de su familia judía -con los mandatos y tradiciones que esto implicaba-, decidió casarse con quien entonces era su novio. Muchas décadas después admitiría que lo que en realidad buscaba era un poco de libertad, irse de su casa y animarse a ser quien era, ya sin las reglas de su familia de origen.Sin embargo, nada del camino que recorrió para convertirse en la novia y esposa que los demás querían que fuera parecía ser muy tradicional. La uruguaya Lea Bensasson hoy tiene 57 años y cuenta ésta, su historia, en Mi Gran Casamiento Hebreo, un espectáculo que combina humor y música y al cual define como “una autoficción que celebra la resiliencia y el espíritu de las mujeres”. El spoiler no sorprenderá a nadie: este matrimonio claramente terminó en divorcio.Por un lado, explicó la actriz a Clarín, hay una mirada desde el humor sobre las costumbres, los mandatos y los vínculos en la vida judía. Pero al mismo tiempo, añadió, se honra la historia de las mujeres de esa comunidad y su capacidad de adaptación, transmisión cultural y resistencia generacional.Mi gran casamiento hebreoEl “gran casamiento hebreo” del que hoy Lea se ríe fue una fiesta con 450 invitados al que ambos novios asistieron drogados para poder “enfrentar el momento”, según rememoró. “Ninguno de los dos quería casarse, lo hicimos porque había que casarse con un judío”, añadió tras explicar que así eran las normas en su casa.La actriz recordó que el evento fue de tal tamaño que bailó el vals con aproximadamente 440 desconocidos. “Mi padrastro se había ganado la lotería y, en vez de usar la plata en una inversión, la usó en festejar que la hija mujer se casaba con un judío. Todo un despilfarro”, aseguró.“Ninguno de los dos quería casarse”, reconoció Lea Bensasson. Foto: Majo Casaco.Ser soltera no era una opción, había mucha presión en su entorno. “Me hacían sentir como que estaba ‘de clavo’, que tenía que ‘apurar los confites’, como decía mi madre. Si mi vieja iba conmigo por la calle y nos cruzábamos con una amiga de ella o de mi abuela, lo primero que le decían era ‘ay, qué divina la nena, novia que la veamos’”. Esto último, aclaró, es una frase tradicional que se dice entre los judíos sefardíes a modo de deseo.Pasaron más de tres décadas desde aquella boda y la artista aún tiene grabado en su memoria “lo mal que la pasaba haciendo el doble esfuerzo de complacer en casa y de ser quien quería ser”. Una dicotomía que sólo podría resolverse unos años después tras la separación.El matrimonio que dio origen al espectáculo duró cuatro años. Foto: Majo Casaco.El amor después del amorCuatro años después se separaron. Pese a que hoy reconoce que esa relación fue “el mejor vínculo” que tuvo a nivel pareja, había una incompatibilidad imposible de ignorar. El divorcio fue en buenos términos y cada cual siguió con sus vidas. “Los dos hicimos lo que queríamos hacer, lo cual habla muy bien de ese amor”, destacó.Lea Bensasson continuó sus días aferrada al arte, su verdadera pasión. Cantautora, actriz y manager de diferentes artistas –entre ellos, el “Negro” Rada durante muchos años- desafió cada una de las negativas que le fueron impuestas.Lea Bensasson es actriz, cantautora y manager de artistas. Foto: Marcos Harispe.Y así, un día decidió que llevaría la historia de su boda a los escenarios en clave de humor. “Primero lo llamé al novio, porque cuando empecé a mirar todo el álbum de fotos del casamiento, vi un montón de recuerdos familiares, mucha gente que ya no está. ¡Pasaron 30 años! Nos juntamos en un café y hablamos tres horas. Él lo tomó muy bien, se rio mucho”, explicó la actriz.Entonces todo se dio con mucha naturalidad, sin conflictos de por medio: “Le conté el encare que le iba a dar, que en ningún momento iba a atentar contra el honor de su familia, ni su imagen, ni nada. Y después le empecé a mandar fotos que él no tenía y empezamos a compartir de nuevo, pero como amigos”.Lea Bensasson: “Yo fui criada para para atender a un marido”. Foto: Majo CasacoCuando Lea sostuvo que su exmarido recibió muy bien la noticia, no exageraba. No fue una postura ni un compromiso: “Vino al estreno con su hija de 12 años y después vino a la segunda función con su mujer. Su mujer, fan total: al otro día tenía como foto de perfil de WhatsApp una foto de él, ella y yo”.Lea Bensasson tuvo que romper con muchas de las ideas y mandatos con los cuales creció. “En mi casa, esto de cómo se comporta la mujer y cómo se comporta el hombre estuvo muy marcado. Yo fui criada para atender a un marido. Hice el doble de fuerza para hacer todo bien, a la vez que defendía mi esencia. Y es agotador”, admitió.De fondo la foto de casamiento de Lea Bensasson. Foto: Marcos Harispe.Mi Gran Casamiento Hebreo significa para ella mucho más que un espectáculo: “El arte me está haciendo cerrar algunos círculos personales profundos, que en su momento fueron dolorosos y difíciles de transitar”, concluyó.Mi gran casamiento hebreo se presenta el viernes 2 de abril a las 20 hs. en Café Berlín (Av. San Martín 6656, CABA).

“Yo fui criada para atender a un marido”: cómo revertir una historia de mandatos, casamiento y divorcio, a través del humor | FM Avenida
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