Un rostro se asoma del centro de un candado de madera, oculto detrás de un lirio de agua violeta. La llave cuelga de un rincón, pero pocos lo perciben, mientras el personaje espera paciente a quienes se animen a cruzar el umbral de Curada de Espanto en el Museo MACBA.Muestra Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, en el Museo MACBA. Foto: Julián Bongiovanni, gentileza.El diseño de la muestra está pensado para generar vaivenes y recovecos que develen a los personajes y las situaciones que protagonizan las obras de Ornella Pocetti. Es por eso que en el centro de la sala descansa un gran arco. Una puesta en escena que habilita el asombro, la intriga y que nació de una sugerencia del curador Carlos Gutiérrez para avalar posibles recortes, descubrir de a poco y evitar que la narrativa sea devorada de un solo bocado.Después de un proyecto que ocupó una gran parte de su 2025, Pocetti decidió que era hora de torcer ligeramente el relato. “Mi trabajo cuenta una historia como si fuera una película y tiene algo de “elige tu propia aventura”, esos libros que de chica me fascinaban. A eso se suman las películas llamadas “coming of age”, donde aparecen elementos pop que también se vuelcan”, comparte.Muestra Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, en el Museo MACBA. Foto: Julián Bongiovanni, gentileza.Furor en la escena del arte localCon esta mención hace una curiosa referencia a la corriente que en los años 60 fue furor en la escena del arte local y a una de sus obras más icónicas, el cartel publicitario que de manera irreverente realizaron Dalila Puzzovio, Edgardo Gimenez y Charly Squirru, emplazado en Florida y Viamonte en 1965, que decía, ¿Por qué son tan geniales?, en tono irónico y brillante.Los tres artistas aparecían retratados como estrellas de cine con un elemento que simbolizaba su obra. El de Squirru era un frasco de transfusión de sangre. Como explica Gonzalo Aguilar, fue un artista “de impulso oscuro y fascinante que provenía de las ciencias ocultas”, algo que parece dialogar de alguna manera con el espíritu de Pocetti.Una segunda mención es el cuento “El empapelado amarillo”, de Charlotte Perkins Gilman. Escrito en 1892, indaga acerca de la falta de empatía y comprensión frente a la depresión postparto. La protagonista, invadida por sus obsesiones, en lugar de ser acompañada, es encerrada “por su propio bien”, alejada de su única herramienta: la escritura. Atrapada en una habitación con ventanas enrejadas, no encuentra una salida hasta que comienza a rasgar el empapelado amarillo. El mismo color del arco.Muestra Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, en el Museo MACBA. Foto: Julián Bongiovanni, gentileza.Gutiérrez suma otro paralelismo. Los espacios liminales en Backrooms, una de las grandes novedades del cine, donde aquellos espacios de transición –el umbral– “establecen una deformación de la realidad que a su vez hace que a uno le empiece a suceder lo mismo al ingresar”, sostiene la actriz de Clara Kovacic.El terror es la herencia que Pocetti arrastra de su infancia, cuando descubrió el género a través de la literatura y el cine en los años 90. En sus pinturas más reconocibles esto se detecta enseguida, así como las puestas en escena donde criaturas en situaciones enrarecidas hacen de las suyas y que, si bien son un producto de la fantasía, provienen de situaciones íntimas donde está presente gente que forma parte de su círculo íntimo, sus caprichos e insistencias.Muestra Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, en el Museo MACBA. Foto: Julián Bongiovanni, gentileza.Seres de rostros angelicales y aterradores, cuerpos escultóricos con cabelleras eternas, manos anónimas y objetos repetitivos: la gota que cae, los pájaros, las espinas o la máscara. La contraposición entre lo peligroso y lo seductor.Ahuyentando a los espíritusEl ingreso de elementos como el guante, los frascos de perfume, los tacones rojos y los moños que conviven con un tacho de aguarrás (industria argentina), un vaso de birra, el gótico rioplatense, la tragedia que ahuyenta a los espíritus y las reflexiones cercanas al feminismo y las cuestiones de género.Muestra Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, en el Museo MACBA. Foto: Julián Bongiovanni, gentileza.Sin embargo, en una nueva etapa que se concretó hace dos años, cuando la artista tomó la decisión de vivir exclusivamente de su obra, se colaron aspectos que tienen que ver con alternativas para la supervivencia, como el trabajo en madera que se manifiesta en obras que realizó con su papá.“Esta muestra está marcada por lo afectivo, lo artesanal y el trabajo en equipo. Fue creada con cariño y esfuerzo más allá de las complejidades y contiene tantas interpretaciones como uno crea posible. La neurosis, las obsesiones, las cábalas y las construcciones populares para que el arte esté cerca de la gente”. Entre los rincones del gran umbral, descansa todo eso.Curada de Espanto, de Ornella Pocetti, se puede visitar del 14 de agosto al 8 de noviembre en el MACBA (Av. San Juan 328).

“Curada de Espanto”: Ornella Pocetti lleva el terror, la fantasía y el gótico rioplatense al MACBA | FM Avenida
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