Amancio Ortega es uno de los empresarios españoles más importantes de la historia y una de las figuras más discretas del mundo de los negocios. El fundador de Inditex ha construido una de las mayores fortunas del planeta sin apenas conceder entrevistas y manteniendo siempre una enorme distancia con la exposición pública.Su filosofía empresarial ha quedado recogida en algunas de las pocas ocasiones en las que ha hablado sobre su trayectoria. Entre sus reflexiones destaca una frase que resume de manera especialmente clara su manera de entender los negocios y que fue recogida en el libro “Por qué unas tiendas venden y otras no”, de Luis Lara y Jorge Mas: “Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero”.La afirmación puede parecer contradictoria viniendo de una persona que ha levantado un imperio empresarial de dimensiones extraordinarias, pero encaja con el relato que el propio Ortega ha hecho de sus prioridades: poner el foco en el producto, el cliente y la innovación, y dejar los resultados financieros en un segundo plano dentro de su día a día.Ortega empezó a trabajar muy joven en una camisería coruñesa, La Maja, donde fue adquiriendo experiencia y ganándose la confianza de los propietarios hasta convertirse en dependiente. Allí conoció también a Rosalía Mera, que años después se convertiría en su esposa y en una figura fundamental durante los primeros años de su aventura empresarial.Junto a sus hermanos, sus cuñados y Rosalía Mera, comenzó a confeccionar batas guateadas destinadas a la clase alta coruñesa. La estrategia tenía un elemento que acabaría siendo fundamental en su modelo de negocio: ofrecer prendas a precios competitivos sin renunciar a una producción capaz de responder a la demanda. El éxito de aquellas primeras prendas permitió ampliar progresivamente el negocio, y después llegarían las camisas masculinas, la ropa deportiva y otras prendas, hasta consolidar una actividad que ya no tenía nada que ver con aquel pequeño taller de sus inicios.Esta manera de entender el negocio se refleja también en otras frases suyas recogidas a lo largo de los años. Sobre el seguimiento de las cifras de la compañía, llegó a explicar: “Los resultados no son tan importantes, nunca los miro. Si acaso, al cabo de tres o cuatro meses, Pablo (Isla, el entonces consejero delegado), me los enseña. Lo que hacemos es innovar y no mirar los resultados”.Esa misma lógica aparece en otra de sus reflexiones más citadas: “No vale la pena ser empresario sólo para ser rico”, una idea que ha intentado plasmar a través de la Fundación Amancio Ortega, creada en 2001 y centrada en proyectos de educación y sanidad.Hoy, con 90 años, Amancio Ortega sigue siendo una de las mayores fortunas del mundo, pero mantiene la misma discreción que ha caracterizado toda su trayectoria. Apenas concede entrevistas y evita la exposición mediática, algo que él mismo ha defendido como parte de su forma de entender tanto los negocios como la vida: la discreción, según ha explicado en alguna ocasión, evita que la abundancia de información hacia el exterior genere fisuras en la gestión de una compañía tan grande como Inditex.

Amancio Ortega, 90 años, sobre la riqueza: "Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero" | FM Avenida
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