A los 35 años, después de dar a luz a su tercer hijo, Catherine Sargent atravesaba una etapa de cansancio y cambios físicos. Había perdido masa muscular y tenía dificultades con su peso. Además, sufría insuficiencia ovárica prematura y comenzaba una menopausia precoz.El riesgo de perder densidad ósea, fuerza y movilidad la llevó a buscar alternativas. “Me cuesta creer que alguna vez hubo un momento en el que el ejercicio físico no formara parte de mi vida, pero lo encontré justo en el momento adecuado”, contó al recordar aquel período.La recomendación que más se repetía era el entrenamiento de fuerza. Como nunca había pisado un gimnasio, decidió comenzar de manera gradual. Primero incorporó caminatas y, meses después, sumó una clase grupal de circuito de alta intensidad una o dos veces por semana.La confianza llegó de manera progresiva. Más adelante, una invitación de su cuñada la llevó a una clase de entrenamiento personal grupal, donde aprendió movimientos como press militar, sentadillas, zancadas y peso muerto.“Al final de esa primera clase, ya estaba enganchada. No podía creer lo fuerte y poderosa que me sentía. Por primera vez, me entusiasmaba de verdad hacer ejercicio”, recordó Sargent.La rutina continuó cuatro días por semana, acompañada por caminatas. Cinco años después, el gimnasio se convirtió en un centro de CrossFit y abrió una nueva etapa. Aparecieron las paradas de manos, los ejercicios en anillas, las dominadas y otros movimientos de calistenia.El cambio también alcanzó la alimentación. Sargent adoptó un enfoque 80/20, con alimentos nutritivos e integrales la mayor parte del tiempo y cierta flexibilidad para disfrutar pasteles y cócteles. Las proteínas pasaron a ser un pilar para el desarrollo y la recuperación muscular.Con el paso de los años desarrolló una importante masa muscular y perdió más de 50 libras, unos 23 kilos. Como entrenadora, actualmente comparte contenidos sobre entrenamiento y fuerza a través de su cuenta de Instagram.A los 47 años, Sargent combina fuerza y calistenia. Entrena tres días por semana con movimientos de cuerpo completo, entre ellos sentadillas, dominadas, paradas de manos, fondos de tríceps y peso muerto.Detrás de esta evolución hay tres reglas que la coach considera fundamentales:1. Comprometerse con un objetivo a la vezEl primer principio consiste en evitar cambios bruscos. La estrategia fue avanzar paso a paso. “Caminar se convirtió en mi base, lo que me llevó a entrenar con pesas, a comer de forma más saludable y, finalmente, a convertirme en entrenadora personal.”Esa misma lógica continúa en la actualidad. “Dividir los objetivos más ambiciosos en compromisos más pequeños y alcanzables me ha permitido mantener la constancia, ganar confianza y seguir progresando con el tiempo.”2. Ser constante, incluso sin motivaciónEl segundo principio se apoya en la disciplina cotidiana por encima del entusiasmo inicial.“Hay momentos en que me siento cansada, abrumada o tentada a saltarme un entrenamiento, pero me recuerdo a mí misma que la motivación no siempre es infalible.”La respuesta no es abandonar, sino adaptar la sesión. Algunos días puede entrenar fuerte y otros concentrarse en la técnica. “Ambas cosas cuentan y me ayudan a mejorar.”3. Encontrar maneras de que el ejercicio sea divertidoLa tercera regla apunta a descubrir una actividad que genere ganas de continuar. “He aprendido que encontrar una rutina de ejercicios que me guste significa mantener la mente abierta y explorar diferentes estilos de entrenamiento para descubrir qué es lo que realmente me interesa.”La búsqueda continúa con nuevos desafíos y habilidades. “Hoy en día, mi preparación física sigue evolucionando porque me encanta aprender nuevas habilidades y encontrar nuevas maneras de superarme.”La conclusión resume el enfoque que sostiene desde hace más de una década: “Al fin y al cabo, el secreto del éxito en el mundo del fitness no reside en encontrar el entrenamiento ‘perfecto’, sino en encontrar algo que disfrutes lo suficiente como para volver a hacerlo una y otra vez.”

Catherine Sargent, coach de ejercicios: "Empecé a entrenar fuerza a los 35 años; a los 47 peso 23 kilos menos y estoy más fuerte que nunca; estas 3 reglas me han traído hasta aquí" | FM Avenida
Comparte este artículo
No hay comentarios


