Una experiencia piloto desarrollada en Texas busca abordar dos problemas al mismo tiempo: la acumulación de residuos plásticos y el deterioro de las rutas provocado por las altas temperaturas. Para eso, un equipo de investigadores incorporó alrededor de 4,5 toneladas de plástico reciclado en casi una milla de la carretera estatal 205, en Rockwall, un suburbio de Dallas.El proyecto está encabezado por el Dr. Sahadat Hossain, de la Universidad de Texas en Arlington (UTA), junto con investigadores del Departamento de Transporte de Texas. La propuesta consiste en reemplazar una parte del betún utilizado tradicionalmente en el asfalto por residuos plásticos procesados.El procedimiento comienza con la limpieza y trituración del plástico hasta convertirlo en pequeñas escamas. Luego, el material se incorpora al asfalto caliente, donde se derrite y se mezcla con sus componentes. De esta manera, las escamas permiten sustituir entre el 8% y el 10% del ligante asfáltico tradicional, reduciendo la demanda de materiales derivados del petróleo.En un artículo publicado en The Conversation, Hossain comparó la función del plástico dentro de la mezcla con el papel de las barras de refuerzo en el hormigón armado. La comparación aparece en el trabajo titulado “Infundir asfalto con plástico podría ayudar a que las carreteras duren más y resistan el agrietamiento por calor”.El desarrollo tiene particular importancia en Texas, donde las temperaturas del pavimento pueden superar los 100 °F durante el verano. El calor intenso puede favorecer la aparición de grietas y deformaciones, por lo que uno de los objetivos es conseguir una superficie más resistente frente a esas condiciones.Por ahora, el tramo de Rockwall continúa bajo observación y los resultados no permiten establecer conclusiones definitivas. La carretera está siendo evaluada bajo tránsito y temperaturas reales para determinar cómo responde la mezcla con el paso del tiempo.Según un comunicado de prensa de la UTA, el pavimento no se deterioró durante días en los que las temperaturas superaron los 100 °F en Rockwall y tampoco lo había hecho en sitios de prueba anteriores de la universidad. Los primeros datos sugieren que la técnica podría extender algunos años la vida útil del pavimento y reducir la necesidad de reparaciones.La iniciativa también apunta a reducir el volumen de residuos plásticos. Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en todo el mundo y solo alrededor del 9% se recicla. El resto termina en vertederos, se incinera o llega al medio ambiente.Sin embargo, todavía existen desafíos antes de pensar en una aplicación a gran escala. Entre ellos se encuentran la disponibilidad de plástico limpio y clasificado y la posibilidad de que el desgaste del pavimento provoque liberación de microplásticos.Un estudio de 2024 publicado en Resources, Conservation & Recycling estimó que la liberación de microplásticos de asfaltos modificados con plástico podría ser aproximadamente tres órdenes de magnitud, unas 1000 veces, menor que las partículas de caucho generadas por el desgaste de los neumáticos. Aun así, los investigadores señalaron que cierta liberación puede producirse y dependería de factores como la composición de la mezcla y el tránsito.La investigación estadounidense se suma a estudios realizados en otros países. En India, un trabajo publicado en 2024 en Scientific Reports analizó la incorporación de polietileno de baja densidad posconsumo, conocido como LDPE, en mezclas asfálticas.Una prueba con un 3% de LDPE registró un aumento de la rigidez del 171% a 25 °C y del 125% a 35 °C frente al ligante VG 30. También se observó un incremento del 51% en la resistencia a la tracción indirecta.Los investigadores realizaron además pruebas a escala real y encontraron un aumento del 57% en la vida útil a la fatiga y del 42,33% en la resistencia a la deformación permanente. El estudio estimó que podrían aprovecharse unos 750 kilogramos de residuos plásticos por kilómetro de pavimento de un solo carril.En Texas, la UTA presentó una patente y amplió las pruebas a otras regiones. El objetivo es comprobar si los resultados pueden mantenerse bajo diferentes condiciones climáticas y de tránsito.La durabilidad a largo plazo, la liberación de microplásticos y la posibilidad de reciclar nuevamente el pavimento continúan bajo análisis. Si los ensayos confirman los primeros resultados, el método podría ofrecer una alternativa para mejorar las carreteras y, al mismo tiempo, reducir parte de los residuos plásticos que llegan a los vertederos.

En 2026, ingenieros de Texas mezclaron 4,5 toneladas de residuos plásticos en casi una milla de carretera; el material reciclado reemplazó entre el 8% y el 10% del betún derivado del petróleo | FM Avenida
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