Quentin Tarantino nunca ocultó su predilección por el cine por encima de otros formatos audiovisuales. Por eso resulta especialmente significativo cuando una serie consigue que el director de Pulp Fiction, Kill Bill y Bastardos sin gloria deje de verla como televisión y comience a considerarla, directamente, como una película.Eso fue precisamente lo que le ocurrió con Gambito de dama (The Queen’s Gambit), la miniserie de Netflix protagonizada por Anya Taylor-Joy que se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la plataforma durante 2020.El realizador lo dijo en el episodio del 29 de junio de 2021 del podcast The Big Picture, de The Ringer, en el que fue entrevistado por Sean Fennessey y Chris Ryan a propósito de la publicación de su novela basada en Había una vez… en Hollywood.Durante una parte de la conversación dedicada a las diferencias entre el cine y la televisión, Tarantino cuestionó una frase que suele utilizarse para elogiar determinadas series: decir que son, simplemente, “una película de seis horas”. ara él, eso no suele ser cierto. Pero inmediatamente mencionó una excepción: “Sentí que Gambito de dama funcionaba como una película de siete horas”.El director contó que la serie logró que rompiera su propia regla sobre mirar varios episodios de corrido porque, mientras la veía, no sentía que estuviera ante una serie de televisión. Incluso sostuvo que, desde su perspectiva, la historia “no debería haber sido dividida” y destacó que los capítulos compartieran al mismo director: Scott Frank. Los siete episodios de Gambito de dama fueron dirigidos por Frank, quien además fue uno de los creadores y principales guionistas del proyecto. Sus episodios duran entre 46 minutos y poco más de una hora, y cuentan la historia de la ajedrecista Beth Harmon desde su infancia en un orfanato hasta su ascenso dentro del competitivo mundo internacional del ajedrez. Está basada en la novela de Walter Tevis publicada en 1983. En los Emmy de 2021, Gambito de dama obtuvo 18 nominaciones y ganó 11 premios, entre ellos el de Mejor miniserie. También se llevó reconocimientos por fotografía, dirección, montaje, diseño de producción y música. Tres años después de su elogio a Gambito de dama, Tarantino volvió a hablar sobre la frontera entre el cine y las series y dejó bastante claro que aquella producción de Netflix había sido, para él, una excepción. En diciembre de 2024, durante su participación junto a Roger Avary en el episodio 2240 de The Joe Rogan Experience, aseguró que, aunque la televisión actual adoptó buena parte del lenguaje visual del cine, para él “sigue siendo televisión”.Para explicar su postura utilizó como ejemplo Yellowstone. Tarantino reconoció que quedó atrapado por la serie protagonizada por Kevin Costner (especialmente su primera temporada). Al igual que con la serie de Frank, dijo que le parecía “una gran película” y terminó viendo tres temporadas e incluso la precuela 1883. Sin embargo, su percepción cambió al analizar qué le había quedado de todo aquello una vez terminada la experiencia.“Al final del día, es solo una telenovela”, sostuvo. Según Tarantino, las series pueden conseguir que el espectador se involucre intensamente con los personajes, sus antecedentes y sus relaciones mientras las está viendo, pero muchas veces ese efecto desaparece después. “No la recuerdas cinco años después”, sentenció.Para Tarantino, ahí radica una diferencia esencial con una gran película. Explicó que puede ver un buen western y conservar durante toda la vida escenas, personajes e incluso la construcción hacia su clímax emocional. En cambio, considera que buena parte de la televisión ofrece un drama muy efectivo mientras dura, pero sin una recompensa final igualmente memorable.

Quentin Tarantino y la serie de Netflix que lo fascinó: “Funcionaba como una película de siete horas” | FM Avenida
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